
El gobernador y el intendente habilitaron la transformación integral de once cuadras entre Pellegrini y 27 de Febrero. La obra, financiada por la Provincia, elimina zanjas y mejora la conectividad de 2.600 familias.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, encabezaron este domingo la inauguración oficial de la renovación de avenida Rouillón. La intervención abarca el tramo comprendido entre avenida Pellegrini y 27 de Febrero, consolidándose como un eje estratégico para la movilidad y la infraestructura del sector oeste de la ciudad.
La obra se llevó adelante en el marco del Acuerdo Rosario, un esquema de financiamiento provincial coordinado con la gestión municipal para reactivar trabajos de infraestructura urbana de alto impacto. El acto de apertura, realizado en una jornada de actividades recreativas, contó con la presencia de ministros, concejales y una masiva concurrencia de vecinos que celebraron la eliminación de las históricas zanjas a cielo abierto en el sector.
Detalles técnicos y mejoras en la infraestructura urbana
La transformación de estas once cuadras implicó una reconfiguración total del perfil de la avenida. Se reemplazó la antigua calzada precaria por una estructura de doble calzada de hormigón reforzado, diseñada para soportar el flujo constante de vehículos y transporte público que caracteriza a esta zona de Rosario. Entre los carriles, se incorporó un cantero central que ordena la circulación y aporta seguridad vial.
Uno de los pilares del proyecto fue la ejecución de desagües pluviales entubados. Esta mejora subterránea permitió suprimir definitivamente las cunetas, un reclamo histórico de los vecinos debido a los problemas de salubridad y anegamientos en días de tormenta. El saneamiento ambiental se complementó con la construcción de veredas nuevas y la instalación de un sistema de iluminación LED de última generación en toda la traza.
La movilidad sustentable también fue prioridad en el diseño: se habilitaron ciclovías en ambos sentidos de circulación, conectando la red existente de la zona oeste con los corredores que bajan hacia el macrocentro. Esta integración busca facilitar el traslado seguro de los trabajadores y estudiantes que se desplazan diariamente por el distrito.
El impacto directo en los barrios de la zona oeste
Según estimaciones oficiales, la obra beneficia de manera directa a más de 2.600 familias que residen en el entorno inmediato de la avenida Rouillón. La puesta en valor del corredor no solo agiliza el tránsito, sino que también revaloriza las propiedades y los comercios instalados sobre la traza. Durante la inauguración, funcionarios destacaron que esta intervención es parte de un plan mayor para urbanizar sectores que durante décadas sufrieron el déficit de infraestructura básica.
"Esta obra representa el compromiso de trabajar en conjunto para que los barrios de Rosario recuperen su brillo y su seguridad", señalaron las autoridades durante el recorrido. La actividad de cierre incluyó dispositivos territoriales de salud y recreación, permitiendo que la comunidad se apropiara del nuevo espacio público antes de la apertura total al tránsito vehicular.
Junto a Pullaro y Javkin, estuvieron presentes el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini; el secretario Ejecutivo municipal, Sebastián Chale; y el concejal Damián Pullaro, entre otros referentes del gabinete provincial. La habilitación de Rouillón se suma a otros frentes de obra abiertos en la ciudad bajo la modalidad de financiamiento compartido.
Consolidación del Acuerdo Rosario como motor de obra pública
La finalización de los trabajos en avenida Rouillón es un hito dentro del Acuerdo Rosario, el programa mediante el cual la gestión de Maximiliano Pullaro canaliza recursos hacia la ciudad para proyectos viales, de seguridad y de saneamiento. En un contexto económico complejo, la provincia ha buscado priorizar aquellas obras que ya tenían un avance previo o que resultan críticas para la conectividad de los barrios populares con las arterias principales.
El enfoque en el oeste rosarino responde a una lógica de descentralización. Rouillón funciona como un conector clave que alivia la carga de otras avenidas paralelas y permite una salida más fluida hacia la zona de circunvalación. Con la eliminación de las zanjas y la mejora en la visibilidad nocturna, el Gobierno busca no solo mejorar la transitabilidad, sino también reducir los índices de inseguridad en el territorio a través de un entorno urbano más controlado y moderno.
La agenda de obras continuará en las próximas semanas con nuevas licitaciones y habilitaciones parciales en otros puntos de la ciudad, manteniendo la premisa de la ejecución conjunta entre las administraciones santafesina y rosarina.

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