Un jubilado de 81 años fue asesinado en la vereda de un supermercado chino en el barrio Triángulo, tras una balacera perpetrada desde una motocicleta en la zona sudoeste de Rosario.
Violencia armada en el barrio Triángulo
La problemática de las balaceras contra locales comerciales sumó un nuevo y trágico capítulo en la zona sudoeste de la ciudad de Rosario. Un hombre de 81 años, identificado como Roberto Ferrari, perdió la vida tras quedar atrapado en medio de un ataque armado dirigido hacia la fachada de un supermercado de origen chino, ubicado en la calle Sanguinetti al 5200, entre las avenidas Seguí y Camilo Aldao.
El cruento episodio tuvo lugar alrededor de las 19:00 horas del miércoles, en un momento del día en que los vecinos de la cuadra suelen circular para realizar las últimas compras de la jornada. Según relataron los testigos presenciales a las autoridades policiales, al menos dos personas que se trasladaban a bordo de una motocicleta pasaron a alta velocidad frente al comercio y comenzaron a efectuar múltiples disparos con armas de fuego de forma directa contra el frente del establecimiento, sin importarles la presencia de transeúntes.
El trágico destino de un vecino del barrio
Roberto Ferrari, un carnicero jubilado que residía en una vivienda lindera al comercio atacado, se encontraba en ese preciso instante sentado en la vereda. El adulto mayor solía pasar sus tardes en ese sector del vecindario conversando con amigos de la zona, una costumbre habitual entre los residentes históricos del barrio.
"Vivía ahí al lado de donde lo mataron. Ahí nos juntábamos varios muchachos a tomar cerveza, sentados en un cajón", manifestó con profundo pesar uno de los allegados directos de la víctima fatal, confirmando la rutina pacífica que llevaba adelante el anciano antes de ser alcanzado por el impacto de bala que terminó con su vida prácticamente en el acto. Las pericias médicas posteriores constataron el deceso en el lugar como consecuencia de las graves heridas recibidas por el proyectil.
Operativos cerrojo y captura de los sospechosos
La respuesta de las fuerzas de seguridad provinciales se activó inmediatamente después de ingresadas las denuncias al sistema de emergencias del Comando Radioeléctrico. A partir del relevamiento de los registros fílmicos obtenidos por las cámaras de seguridad del supermercado y de fincas linderas, el personal policial logró identificar las características fisonómicas y la vestimenta que llevaban los presuntos autores materiales del crimen.
Con esa información precisa, los efectivos de la Unidad Regional II coordinaron un allanamiento de urgencia en un domicilio cercano. Durante el procedimiento, los uniformados secuestraron indumentaria que coincidía de forma exacta con la observada en las grabaciones de video analizadas minutos antes, lo que aceleró las medidas judiciales ordenadas por el Ministerio Público de la Acusación.
Imputación judicial para cuatro implicados
El fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos a cargo de la causa, Franco Miatello, dispuso de manera inmediata la detención formal y el traslado a la sede policial de cuatro hombres mayores de edad que se encontraban en la propiedad registrada. Los sospechosos fueron identificados formalmente por las autoridades judiciales como Daniel Rolando V., de 60 años; Daniel Rolando V., de 38 años; Nahuel Antonio V., de 19 años; y Sebastián Lautaro I., de 24 años.
Los cuatro detenidos permanecen alojados en dependencias de la Alcaidía Mayor y serán llevados a audiencia imputativa en las próximas horas, donde la fiscalía presentará las pruebas recolectadas en el lugar del hecho, los informes balísticos y los registros de las cámaras de videovigilancia que los vinculan directamente con la logística y ejecución del ataque.
Contexto de las extorsiones comerciales en Rosario
Este trágico suceso se inscribe dentro de una preocupante zaga de ataques armados y extorsiones que sufren los comerciantes en distintos puntos del Gran Rosario. El modus operandi de efectuar disparos contra los frentes de los locales, muchas veces acompañado por notas con amenazas manuscritas, suele estar vinculado al accionar de bandas delictivas locales que exigen sumas de dinero mensuales en concepto de "seguridad" o protección para permitir que los negocios continúen abiertos al público.
La muerte de Ferrari genera una fuerte conmoción e indignación entre los habitantes de la zona sudoeste de Rosario, quienes vienen reclamando de forma sostenida una mayor presencia y patrullaje de las fuerzas de seguridad federales y provinciales. El incremento de la violencia urbana en los barrios periféricos continúa cobrándose la vida de ciudadanos ajenos a los conflictos criminales, transformando las actividades cotidianas en situaciones de extremo peligro para la población civil.


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