El vocero presidencial, Manuel Adorni, enfrenta una demanda civil tras la declaración judicial de dos oficiales que le prestaron dinero para una inversión que no fue devuelta en los plazos previstos.
El conflicto legal que involucra al vocero presidencial, Manuel Adorni, entró en una fase definitoria tras la declaración testimonial de las dos mujeres policías que le otorgaron un préstamo de 70.000 dólares. Según el expediente, el funcionario nacional debe cancelar la totalidad del capital más los intereses acumulados antes del mes de noviembre, tras no haber cumplido con el cronograma de pagos original derivado de una fallida inversión de capitales.
El origen de la deuda y el compromiso judicial
La causa se originó a partir de una operación financiera privada realizada antes de que Adorni asumiera su cargo público. El vocero recibió el dinero por parte de dos integrantes de la fuerza de seguridad con el objetivo de colocarlo en un esquema de inversión. Sin embargo, ante la falta de devolución del monto inicial, las damnificadas iniciaron acciones legales para recuperar sus ahorros.
En las últimas horas, ambas policías ratificaron ante la Justicia los términos del acuerdo y la existencia de la mora. La defensa de las demandantes sostiene que, a pesar de las mediaciones previas, el pago no se hizo efectivo de forma integral, lo que derivó en la fijación de una fecha límite por parte del juzgado interviniente para regularizar la situación financiera del portavoz.
Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio, prestamistas de Manuel Adorni.
Plazos perentorios y consecuencias financieras
La resolución judicial establece que el próximo mes de noviembre es la fecha límite para que Adorni deposite los 70.000 dólares adeudados. Al capital principal se le deberán sumar los intereses punitorios y compensatorios generados por el retraso, lo que incrementará significativamente la cifra final que el funcionario deberá desembolsar para evitar ejecuciones mayores sobre su patrimonio.
"El acuerdo establece plazos claros que deben cumplirse para evitar el avance hacia una instancia de embargo de bienes o salarios."
Este escenario coloca al vocero en una posición delicada respecto a su declaración jurada y su solvencia económica. Si bien desde el entorno de Adorni han intentado minimizar el impacto del caso calificándolo como un asunto de índole estrictamente privada y previa a la gestión, la presión judicial y el perfil público del deudor han dado al caso una relevancia institucional creciente en los últimos días.
Antecedentes y contexto del reclamo
No es la primera vez que la situación patrimonial de los funcionarios del Ejecutivo queda bajo la lupa, pero este caso destaca por la procedencia del dinero y la profesión de las prestamistas. El hecho de que se trate de dos oficiales de policía activas suma una arista compleja al seguimiento del origen de los fondos y a la naturaleza de la relación contractual que mantenían con el actual vocero.
El impacto de esta deuda se suma a las críticas de la oposición sobre la transparencia de los activos declarados por los miembros del gabinete. Hasta el momento, el Gobierno no ha emitido un comunicado oficial al respecto, manteniendo la postura de que se trata de un litigio civil que se resolverá en los tribunales de acuerdo al derecho privado.



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