La polémica por el precio de la indumentaria en Argentina sumó un nuevo capítulo de tensión federal. Desde el Gobierno de Santa Fe cuestionaron con dureza la postura del ministro de Economía, Luis Caputo, quien volvió a presionar por una apertura de importaciones ante los valores del mercado interno.
El cruce entre el Palacio de Hacienda y la producción local
El conflicto se desató tras las declaraciones del titular de la cartera económica, quien utilizó sus redes sociales para señalar la brecha de precios entre la ropa nacional y la extranjera. Caputo insistió en que la protección arancelaria no ha redundado en beneficios para el consumidor final.
Ante esto, funcionarios del gabinete de Maximiliano Pullaro salieron al cruce para proteger el entramado productivo provincial. Advirtieron que una apertura indiscriminada de la economía, sin correcciones previas en la carga tributaria, pondría en riesgo miles de puestos de trabajo santafesinos.
El impacto en la industria textil de la región
Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe señalaron que el costo de las prendas no depende exclusivamente de la eficiencia de las fábricas. Apuntaron a los costos logísticos, la presión impositiva y el peso de los alquileres en los centros comerciales como los verdaderos responsables.
"No se puede pretender que la industria local compita con el mundo si no se resuelven primero las asimetrías de costos que el propio Estado genera", deslizaron fuentes cercanas al gobierno provincial. Para Santa Fe, el sector textil es un motor clave del empleo en diversos municipios del cordón industrial.
Entre el libre mercado y la protección del empleo
La postura de Nación es clara: fomentar la competencia para obligar a una baja de precios que ayude a desacelerar la inflación. Sin embargo, la mirada desde las provincias es de cautela extrema ante la posibilidad de que el mercado se inunde de productos importados a precios de remate.
El debate técnico se centra ahora en el esquema arancelario. Mientras Caputo busca agilizar el ingreso de productos terminados, los industriales piden que se facilite primero la importación de insumos y maquinaria para mejorar la competitividad sin destruir la fabricación nacional.
Consecuencias de una posible apertura comercial
De avanzar la medida sugerida por Economía, el impacto en las góndolas podría ser inmediato, pero el costo social en los polos productivos genera alarma. Los empresarios del sector aseguran que la caída del consumo interno ya golpeó las ventas, y un escenario de apertura total sería terminal.
La discusión queda abierta en un contexto de reformas económicas profundas. Santa Fe busca liderar un bloque de provincias productivas que exigen una "competencia leal" y que el ajuste no recaiga únicamente sobre la capacidad instalada de las fábricas argentinas.


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