Una reciente investigación científica a gran escala confirmó que el consumo regular y moderado de café y té con cafeína no solo mejora la concentración diaria, sino que actúa como un escudo protector para el cerebro. El estudio, que realizó un seguimiento a más de 130.000 personas durante cuatro décadas, asocia estas infusiones con un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia y otras formas de deterioro cognitivo.
Los beneficios de la cafeína y la dosis ideal
El trabajo, publicado en la prestigiosa revista JAMA y liderado por investigadores de Harvard, determinó que el beneficio preventivo está directamente ligado a la presencia de cafeína. Según los datos obtenidos tras 40 años de análisis, las personas que beben entre dos y tres tazas de café al día presentan un riesgo un 18% menor de padecer demencia en comparación con quienes no lo consumen.
Por su parte, los amantes del té también obtienen ventajas considerables: el consumo de una a dos tazas diarias de esta infusión se vinculó con una reducción del 16% en las probabilidades de deterioro mental. “El café mejora la cognición y reduce la demencia. El beneficio es más pronunciado con unas dos tazas al día”, destacó el reconocido cardiólogo y divulgador científico Eric Topol al analizar los hallazgos.
Por qué el descafeinado no ofrece la misma protección
Uno de los puntos más llamativos de la investigación es que los beneficios desaparecen cuando se opta por versiones descafeinadas. Los científicos observaron que ni el café ni el té sin cafeína mostraron una asociación significativa con la preservación de las funciones ejecutivas o la memoria. Esto sugiere que la cafeína es el componente clave en la neuroprotección.
Además de la cafeína, los expertos señalan la presencia de polifenoles y otros ingredientes bioactivos que ayudan a reducir la inflamación sistémica y el daño celular en el tejido nervioso. “Estos componentes se han revelado como posibles factores neuroprotectores que protegen contra el deterioro cognitivo a largo plazo”, explicaron los autores del estudio encabezado por el doctor Yu Zhang.
Un hábito saludable dentro de un plan integral
Si bien los resultados son alentadores para quienes disfrutan de su cafetera todas las mañanas, los especialistas advierten que estas bebidas no son "curas milagrosas". Los beneficios observados fueron más fuertes en personas menores de 75 años, lo que refuerza la idea de que la prevención debe comenzar en la edad adulta temprana y media para ser efectiva.
Asimismo, los expertos coinciden en que el consumo de café debe enmarcarse en un estilo de vida equilibrado. La recomendación general es optar por el café solo, evitando el exceso de azúcar o cremas procesadas que podrían contrarrestar los efectos positivos. Mantener una dieta saludable y actividad física regular sigue siendo, según la ciencia, la estrategia más sólida para cuidar la salud cerebral.


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