En una noche de intensidad táctica y pocas concesiones, Rosario Central y River Plate igualaron sin goles en el Gigante de Arroyito. El equipo de Arroyito mostró una versión sólida y equilibrada, apoyada en el despliegue de sus referentes y una estructura defensiva que no sufrió fisuras ante uno de los planteles más completos del país. El punto, aunque con sabor a poco por la localía, ratifica el buen presente del Canalla.
La jerarquía de Di María marca la diferencia
Ángel Di María volvió a ser la figura central del esquema local. El "Fideo" no solo aportó claridad en la distribución, sino que fue el principal factor de desequilibrio cada vez que se volcó por las bandas. Su capacidad para leer los tiempos del partido le permitió a Central transitar la mitad de cancha con mayor fluidez, convirtiéndose en el generador de las situaciones de mayor peligro.
"Fue el mejor de Central; cada vez que tocó la pelota se notó su jerarquía superior", destaca el análisis del rendimiento individual tras el encuentro. Su influencia no fue solo técnica, sino también anímica, contagiando a un equipo que nunca bajó la intensidad defensiva para neutralizar el juego asociado del Millonario.
Solidez defensiva y equilibrio en el mediocampo
El planteo de Central se basó en el orden. La zaga central respondió con firmeza ante los embates de los delanteros de River, mostrando una concentración absoluta para evitar errores en la salida. El bloque medio, por su parte, realizó un trabajo de desgaste fundamental, cortando los circuitos de pase del equipo visitante y permitiendo que Di María y los volantes externos pudieran proyectarse con seguridad.
El guardameta canalla también tuvo intervenciones clave en los momentos de mayor presión. "El arquero respondió con seguridad cuando fue exigido, manteniendo el arco en cero ante un rival que siempre propone", reflejaron las crónicas del partido. Esa solvencia desde el fondo fue el cimiento necesario para que el conjunto de Arroyito pudiera disputar el dominio del balón durante largos tramos del segundo tiempo.
Un punto que suma en lo colectivo
Aunque el 0-0 no modificó sustancialmente la tabla, el rendimiento dejó sensaciones positivas en el cuerpo técnico. La capacidad de competir de igual a igual ante River expone un crecimiento en la madurez del grupo. El desafío para las próximas fechas será traducir ese volumen de juego y la jerarquía individual en una mayor eficacia frente al arco rival.
Central se retira del Gigante con la certeza de que tiene piezas individuales capaces de romper cualquier esquema, pero con la tarea pendiente de aceitar la puntería en los metros finales. Con Di María en este nivel de compromiso y un bloque defensivo consolidado, las expectativas para el cierre del torneo se mantienen altas.


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