A menos de una semana de que el proyecto de reforma laboral llegue al recinto del Senado, el peronismo aceleró su reorganización interna. Los gobernadores más distantes a la Casa Rosada y la cúpula de la CGT sellaron una alianza táctica para intentar bloquear la iniciativa de Javier Milei, advirtiendo sobre un avance contra los derechos adquiridos y la caída de los recursos provinciales.
La mesa de resistencia en el CFI
El encuentro, que tuvo como protagonistas a los mandatarios que mantienen una postura de confrontación directa con el Ejecutivo, buscó aceitar los mecanismos de votación en la Cámara Alta. Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego) encabezaron la discusión tras un intento previo de la Casa Rosada por desactivar la foto de unidad.
Durante la reunión, los gobernadores realizaron un "punteo" detallado de los artículos con mayores chances de ser rechazados. Según fuentes presentes en el encuentro, la preocupación no solo es laboral, sino también fiscal, debido a la caída de la recaudación coparticipable. “Frente a la reforma laboral, la unidad es clave”, coincidieron los mandatarios tras recibir a los referentes de la central obrera.
Alianza estratégica con la CGT y movilización
La presencia de Héctor Daer y Andrés Rodríguez en la mesa política ratificó el respaldo de los gremios a la estrategia de los gobernadores. Aunque la CGT decidió postergar un paro general inmediato, confirmó una movilización masiva al Congreso para el próximo miércoles, día en que comenzará el tratamiento formal en el Senado.
Ricardo Quintela, uno de los perfiles más duros del bloque regional, fue más allá al cuestionar la constitucionalidad del proyecto y reclamar un plan de lucha más agresivo. Por su parte, la central obrera manifestó que el proyecto oficial posee un “sesgo ideológico que ataca y cercena los derechos individuales y colectivos”, apuntando específicamente a los cambios en convenios, vacaciones y el banco de horas.
El escenario en el Congreso y la presión de la Casa Rosada
A pesar de la cumbre opositora, el Gobierno mantiene el optimismo. El ministro del Interior, Diego Santilli, ha intensificado las negociaciones individuales con gobernadores "dialoguistas" para garantizar la media sanción. En la lógica libertaria, la interna entre el kirchnerismo y otros sectores del PJ favorece el avance de sus reformas estructurales.
El bloque peronista, sin embargo, apuesta a que la presión en las calles y la resistencia de los senadores que responden a las provincias con mayor peso industrial logre introducir cambios o, al menos, dilatar los tiempos parlamentarios. La mirada está puesta en el impacto social de las medidas, en un contexto donde el empleo informal y la caída del poder adquisitivo dominan la agenda pública.


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