La provincia de Santa Fe atraviesa una transformación demográfica sin precedentes que pone en jaque la estructura social y económica del futuro cercano. Según datos oficiales del Registro Civil, la natalidad cayó de forma estrepitosa en los últimos seis años: mientras que en 2019 se registraron 47.636 nacimientos, la cifra descendió a poco más de 33.000 al cierre de 2025. Esta brecha de 14.000 bebés menos representa una reducción cercana al 30%, consolidando una tendencia que los especialistas ya no consideran coyuntural, sino un cambio estructural profundo.
Un fenómeno multicausal: de la economía al cambio cultural
El desplome de las estadísticas vitales responde a una combinación de factores que exceden la crisis económica, aunque la inestabilidad financiera juega un rol determinante. La postergación de la maternidad, el mayor acceso a métodos anticonceptivos y la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral son ejes centrales. “Todo aparenta que esto no se va a detener, sino que se va a ir profundizando”, advirtió Sergio Duarte, titular del Registro Civil provincial, quien señaló que el fenómeno se acentúa especialmente en los grandes centros urbanos como Rosario y la ciudad de Santa Fe.
A este escenario se suma una caída drástica en la fecundidad adolescente —que se redujo más del 60% en la última década— y un cambio en los modelos de familia. Los hogares monoparentales y las uniones convivenciales crecen, mientras que los matrimonios tradicionales y el deseo de familias numerosas retroceden frente a proyectos de vida centrados en el desarrollo profesional o personal.
Aulas vacías: el primer impacto de la baja natalidad
Las consecuencias de este "invierno demográfico" ya empezaron a sentirse en el sistema educativo. Se estima que para 2030, la matrícula del nivel primario en Argentina caerá un 27%, lo que se traduce en 1,2 millones de alumnos menos en las aulas. En Santa Fe, la proyección indica que la relación de alumnos por docente bajará drásticamente, obligando al Estado a repensar la infraestructura escolar y la distribución de cargos.
“El mayor costo de vida y las dificultades de acceso a la vivienda hacen que decidir tener un hijo sea hoy una planificación de largo aliento que muchos prefieren evitar”, explican sociólogos locales. Este vacío generacional no solo afecta a las escuelas, sino que también enciende alarmas sobre la sustentabilidad del sistema previsional: en pocos años, habrá menos trabajadores activos para sostener a una población que vive más años pero que no tiene relevo generacional.
El riesgo del crecimiento negativo
Por primera vez en décadas, Santa Fe se asoma a un escenario de "saldo natural negativo", donde la cantidad de fallecimientos podría superar a la de nacimientos. En ciudades como Rosario, la brecha es cada vez más estrecha, replicando un modelo que ya es realidad en la Ciudad de Buenos Aires. La inversión de la pirámide poblacional exigirá políticas públicas urgentes para adaptar el sistema de salud y los servicios de cuidado a una sociedad que envejece a un ritmo acelerado.


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