La dinámica de precios en los productos de la canasta básica ha mostrado un repunte significativo en el inicio del segundo mes del año. Según los últimos relevamientos privados, los precios de los alimentos subieron un 2,5% durante la primera semana de febrero. Este indicador representa el salto semanal más alto registrado en casi dos años, interrumpiendo la tendencia de desaceleración que se había observado en mediciones previas y generando nuevas tensiones en el panorama económico local.
Preocupación en el equipo económico
El dato ha encendido las alarmas en el Ministerio de Economía. El equipo liderado por Luis Caputo monitorea con extrema atención la evolución de estos valores, ya que el rubro de alimentos y bebidas es el que mayor incidencia tiene en la conformación del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si bien el Gobierno mantiene su hoja de ruta fiscal y monetaria para contener la inflación, este rebote semanal en góndolas plantea un desafío inmediato para las proyecciones oficiales de desinflación a corto plazo.
Impacto en la medición mensual
El incremento del 2,5% no es un hecho aislado, sino que se produce en un contexto de ajustes simultáneos en los precios de los servicios y productos básicos. Analistas del mercado advierten que este arranque de mes pone un piso elevado para el índice general de febrero. Mientras se aguarda el cierre definitivo de la inflación mensual, la combinación de subas en alimentos y la actualización de tarifas reguladas presiona sobre el poder adquisitivo y obliga al equipo económico a redoblar esfuerzos para evitar que la inercia inflacionaria se consolide nuevamente en niveles altos.


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