Un hincha de Central se lleva una de las luces que hasta 2025 iluminó el Gigante de Arroyito
Una pieza de historia canalla en casa
El Club Atlético Rosario Central ha dado un paso fundamental hacia el futuro sin olvidar sus raíces. En el marco de la ambiciosa remodelación del Estadio Gigante de Arroyito, la comisión directiva encabezada por Gonzalo Belloso tomó una decisión que combinó el sentimiento del hincha con la inteligencia financiera: subastar las luminarias que iluminaron las noches de gloria del club durante décadas. Lo que para muchos podrían ser simples focos de mercurio halogenado, para el pueblo canalla representan pedazos de historia viva, testigos de clásicos inolvidables, vueltas olímpicas y el paso de figuras de talla mundial por el césped de Génova y Cordiviola.
¿Cuánto dinero recaudó finalmente Rosario Central?
La noticia que sacudió la tesorería del club fue el rotundo éxito de la convocatoria. Según informaron fuentes oficiales de la institución, la venta de las viejas luminarias permitió recaudar una cifra cercana a los 10 millones de pesos argentinos. Este monto se obtuvo a través de la comercialización de las unidades que formaban parte de las torres de iluminación originales, las cuales debieron ser retiradas para cumplir con los estándares internacionales exigidos por la Conmebol para competencias continentales como la Copa Libertadores y la Sudamericana. El proceso fue transparente y permitió que el capital regrese directamente a las obras del estadio.
Cada una de las piezas se puso a disposición de los socios a un valor base aproximado de 100.000 pesos. A pesar del precio, la demanda superó ampliamente las expectativas iniciales. Los hinchas de Central, conocidos por su pasión desmedida, no dudaron en adquirir estos artefactos para convertirlos en lámparas de diseño, piezas de museo personal o simplemente para guardarlos como un amuleto de las épocas doradas del Gigante. La transparencia en el proceso de venta fue clave, utilizando la aplicación oficial del club para que cada socio pudiera tener la oportunidad de ofertar por un pedazo de su propia historia.
El salto tecnológico: Del mercurio a la iluminación LED
La venta de estas reliquias no fue un capricho, sino una necesidad operativa y económica. El sistema de iluminación anterior, si bien cumplió su función durante casi medio siglo, había quedado obsoleto frente a las nuevas tecnologías de transmisión televisiva en alta definición y los requerimientos lumínicos de las federaciones internacionales. La renovación total incluyó puntos fundamentales para el crecimiento institucional:
- Instalación de paneles LED de última generación: Proporcionan una mayor potencia lumínica con un consumo energético significativamente menor, lo que reduce costos operativos mensuales.
- Cumplimiento de normativas Conmebol: El estadio ahora cuenta con los niveles de lux necesarios para albergar cualquier partido internacional sin riesgos de sanciones.
- Show de luces y tecnología: El nuevo sistema permite realizar juegos de luces dinámicos para la salida de los equipos, mejorando la experiencia del espectador.
- Sostenibilidad ambiental: Al ser tecnología LED, la huella de carbono del estadio disminuye considerablemente.
Un estadio que se renueva para seguir creciendo
El Gigante de Arroyito no solo cambió sus luces. La recaudación obtenida por la venta de las viejas luminarias se suma a un plan integral de obras que incluyó la ampliación de la capacidad del estadio, la construcción de nuevos túneles de salida al campo de juego y la remodelación de los sectores de prensa y palcos. El objetivo de la dirigencia es claro: posicionar a Rosario Central como una de las instituciones con mejor infraestructura de la Argentina. La respuesta del público ante esta iniciativa demuestra que el hincha está dispuesto a colaborar directamente con el crecimiento del club, especialmente cuando se trata de conservar una parte tangible de su identidad cultural y deportiva.
La importancia del sentido de pertenencia en la gestión
Para el hincha canalla, tener una de estas lámparas en su hogar no es solo una cuestión de decoración estética. Es una conexión directa con las hazañas de Ángel Tulio Zof, con las noches épicas de la Copa Conmebol 1995 y con cada grito de gol que retumbó en las tribunas del barrio de Arroyito. Esta acción de marketing y gestión demuestra que es posible generar recursos genuinos apelando a la mística, transformando lo que podría haber sido material de descarte en una fuente de ingresos genuina y un objeto de deseo para el coleccionismo deportivo. Con las arcas fortalecidas y un estadio que luce mejor que nunca, Rosario Central se prepara para los desafíos venideros con la luz de la modernidad, pero siempre bajo el resplandor eterno de su glorioso pasado.

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