El balance salarial de los últimos dos años arroja un saldo negativo para la mayoría de los trabajadores argentinos. Al cierre de 2025, los ingresos no lograron recuperar el poder adquisitivo que tenían en noviembre de 2023, con una caída estrepitosa en el sector público nacional.
El impacto del ajuste en el sector público y privado
Los empleados públicos nacionales se posicionaron como los principales perdedores del esquema económico actual. Según el economista Nadin Argañaraz, este sector sufrió una pérdida salarial superior al 30% real en el acumulado de los últimos 25 meses.
Si bien el mayor impacto ocurrió durante el primer año de gestión, la tendencia se profundizó recientemente. En 2024, el recorte había sido del 27%, pero para finales de 2025 la cifra escaló al 33,5% en comparación con los niveles previos a la asunción de Javier Milei.
Por su parte, los trabajadores del sector privado registrado mostraron una mayor resiliencia, aunque tampoco lograron salir airosos. Este segmento cerró el año con una baja del 1,5% real, una mejora relativa frente a la caída del 6,1% que habían registrado en 2024.
Jubilaciones en baja y el contraste de la AUH
La situación de los jubilados continúa siendo crítica, especialmente para quienes perciben el haber mínimo. Dado que el bono de refuerzo se mantiene congelado en $70.000 desde marzo de 2024, el poder de compra de este grupo sufrió un fuerte deterioro frente al avance de los precios.
"Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono habrían perdido el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023", destaca el informe. En términos anuales, las jubilaciones en su conjunto cerraron 2025 con una pérdida del 9,1% real.
En la otra vereda, la Asignación Universal por Hijo (AUH) se consolidó como la excepción a la regla. Los beneficiarios de este programa finalizaron 2025 con un poder adquisitivo un 67,2% superior al de 2023, lo que explica en parte la baja de la pobreza del 38,1% al 31,6% en el último año.
Perspectivas económicas para el 2026
De cara al inicio del nuevo año, los analistas no prevén cambios drásticos en la dinámica de ingresos. El margen para mejoras salariales en el sector público seguirá siendo escaso debido a la estricta meta de equilibrio fiscal que mantiene la Casa Rosada.
"El gasto salarial es uno de los gastos que el Gobierno siguió recortando en 2025 para financiar el aumento de haberes jubilatorios y de AUH", explicó Argañaraz sobre la estrategia oficial para contener el déficit.
Para 2026, se espera que la desaceleración de la inflación permita una leve recuperación en los haberes jubilatorios y la AUH. Sin embargo, en el sector privado, el repunte dependerá exclusivamente de la reactivación económica y de la capacidad de negociación de cada rubro.


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