El drama de una empresa emblemática: Lácteos Verónica contra las cuerdas
No es ninguna novedad que la lechería en Argentina viene a los tumbos, pero lo que está pasando con Lácteos Verónica ya pasó de castaño a oscuro. Si sos de la zona de Totoras, Suardi o Lehmann, sabés perfectamente de qué te hablo. La empresa, que supo ser un emblema de las góndolas argentinas con sus quesos y su famosa leche, hoy está contra las cuerdas. La situación es realmente dramática: las plantas están prácticamente paralizadas y los laburantes están con el corazón en la boca, esperando una señal que no llega. El conflicto no es de ayer, viene de un arrastre de deudas y falta de inversión que finalmente detonó en un parate total de actividades.
Plantas frenadas y trabajadores en vilo
Fijate cómo será la cosa que el gremio Atilra ya se puso en pie de guerra. En las localidades de Totoras y Suardi, la actividad es casi nula. Los delegados explican que no es solo un capricho de los trabajadores, sino que directamente no hay materia prima para procesar. ¿Por qué? Y, porque la empresa les debe una fortuna a los tamberos y nadie quiere entregar leche si no ve un mango. Es un círculo vicioso que te liquida: sin leche no hay producción, sin producción no hay venta, y sin venta no hay guita para pagar las deudas. Los empleados están cobrando en cuotas, una situación que en esta Argentina con la inflación que vuela es condenarlos a la miseria.
El impacto en los pueblos del interior santafesino
Esto no afecta solo a los que laburan adentro de la fábrica. Cuando una planta de esta magnitud frena, se para el pueblo entero. El transporte, los talleres mecánicos, los proveedores de insumos y hasta el almacenero de la esquina sienten el golpe. Estamos hablando de cientos de familias que dependen directamente de que Verónica vuelva a prender las máquinas. La incertidumbre es total y, por ahora, las respuestas de los directivos son más bien esquivas. Se habla de un concurso de acreedores que no termina de sanear las cuentas y de una búsqueda de socios que parece no dar frutos.
Una deuda que asfixia a la producción
La pregunta que todos se hacen es: ¿cómo llegamos a esto? La realidad es que Verónica arrastra una mochila de deudas impositivas y financieras muy pesada. A eso sumale que la caída del consumo interno en Argentina le pegó de lleno. La gente ya no compra el queso de primera marca, se vuelca a lo que puede, y eso resiente los márgenes. Los tamberos, que son el eslabón más débil de la cadena, cortaron el chorro porque la empresa les debe meses de producción. Sin el apoyo de los productores locales, es imposible mantener una estructura industrial de este tamaño.
- Plantas de Totoras, Suardi y Lehmann sin actividad normal.
- Deuda millonaria con proveedores de materia prima (tamberos).
- Sueldos pagados en cuotas y conflicto gremial con Atilra.
- Falta de inversión tecnológica en los últimos años.
- Búsqueda desesperada de un comprador o socio estratégico para evitar el cierre.
¿Venta o quiebra? El futuro incierto
En el mundillo empresarial se rumorea que hay interesados, pero nadie quiere agarrar un fierro caliente sin antes negociar las deudas. El gobierno provincial está mirando de reojo, intentando mediar para que no se pierdan los puestos de trabajo, pero la solución de fondo es estrictamente financiera. Si no aparece un pulmón de guita fresca pronto, el destino de Lácteos Verónica podría ser el mismo que el de tantas otras empresas que terminaron bajando la persiana. La esperanza es lo último que se pierde, pero el tiempo corre y las máquinas, en silencio, son el peor síntoma de una agonía que parece no tener fin. Ojalá se encuentre una vuelta, por los laburantes y por la industria nacional que no para de recibir cachetazos.
Para cerrar, hay que entender que esto es un síntoma de un problema estructural. El sector lácteo necesita reglas claras y un financiamiento que no sea usurero. Mientras tanto, Verónica sigue ahí, aguantando los trapos en un escenario que se vuelve cada día más hostil. Veremos si en las próximas semanas hay alguna novedad positiva o si tenemos que contar el triste final de una marca que estuvo en la mesa de todos los argentinos.


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