La tregua interna en el sindicalismo argentino parece haber llegado a su fin mucho antes de lo previsto. En una maniobra que sacude el tablero político y gremial, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) decidió este viernes romper con la estrategia de diálogo de la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) y avanzar con una agenda propia de confrontación.
La organización, uno de los gremios industriales más influyentes del país, ha convocado unilateralmente a un plenario de secretarios generales para la próxima semana. El objetivo es claro y contundente: someter a votación un paro nacional activo con movilización a Plaza de Mayo, desafiando abiertamente la pasividad que le atribuyen al triunvirato que lidera la central obrera.
Una fractura expuesta en la unidad sindical
Esta decisión marca la primera gran crisis de la "nueva CGT" desde su reciente proceso de normalización. Lo que se presentó como una unidad monolítica para enfrentar la coyuntura económica de 2026 ha mostrado sus primeras grietas profundas ante la falta de respuestas salariales en las paritarias del sector industrial.
Fuentes cercanas a la conducción metalúrgica confirmaron que la decisión de "cortarse solos" surge del malestar de las bases. "No podemos seguir esperando los tiempos de la burocracia cuando los trabajadores no llegan a fin de mes. La paciencia se agotó", sentenciaron desde el entorno de la secretaría general de la UOM.
La convocatoria ha sido cursada no solo a las seccionales metalúrgicas, sino también a otros gremios del sector productivo y del transporte que comparten una visión crítica sobre el rumbo económico. Se espera la presencia de sectores del SMATA y de facciones disidentes de los gremios de servicios, lo que podría configurar un bloque de poder paralelo dentro de la calle Azopardo.
La presión por las paritarias y el escenario social
El trasfondo de esta rebelión es la erosión del poder adquisitivo. Mientras la cúpula de la CGT mantiene canales de negociación abiertos con la Secretaría de Trabajo y las cámaras empresariales, los gremios industriales advierten que las ofertas sobre la mesa son insuficientes frente a la inflación acumulada en el último trimestre.
En un comunicado interno que circuló esta mañana, la UOM fue tajante respecto a su postura: "Si la CGT no se pone a la cabeza de los reclamos, la marcha la convocaremos nosotros con los dirigentes que tengan el coraje de defender el salario". Esta declaración funciona como un ultimátum para la conducción oficial, obligándola a endurecer su postura o arriesgarse a perder el control de la calle.
La reunión clave se llevará a cabo el próximo martes en la sede de Villa Lugano. De aprobarse la medida de fuerza, se trataría del primer paro general de alto impacto convocado por fuera de la estructura orgánica de la CGT en este ciclo político, un escenario que añade incertidumbre a un verano que ya se anticipaba caliente en materia social.

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