Hacer un asado en Santa Fe se convirtió en un verdadero desafío para el bolsillo durante el 2025. Según los últimos datos difundidos por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC), el corte más popular de la mesa argentina sufrió un incremento interanual del 82%, superando ampliamente el índice de inflación general de la provincia, que cerró el año con un acumulado del 33%. Esta disparidad de precios evidencia cómo los alimentos frescos, y particularmente la carne vacuna, se despegaron del promedio general para golpear el poder adquisitivo de los santafesinos.
La carne, el motor de la suba
El informe del organismo provincial detalla una realidad contundente en las carnicerías. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una desaceleración respecto a años anteriores —registrando la cifra más baja desde 2017—, los cortes vacunos no dieron tregua. "El mayor impacto en el bolsillo provino nuevamente de la carne vacuna, que no solo lideró las subas mensuales, sino que acumuló incrementos superiores al 80% en algunos cortes", se desprende del análisis de los datos oficiales.
En números concretos, el kilo de asado pasó de costar $9.913 en diciembre de 2024 a $18.003 en el mismo mes de 2025. No fue el único: el cuadril trepó un 74% (rozando los $18.300) y la nalga un 73%. Incluso opciones tradicionalmente más económicas, como la carne picada especial, registraron alzas superiores al 60%, encareciendo platos básicos de la dieta familiar.
Disparidad en las góndolas
El relevamiento también expone un comportamiento desigual en otros rubros. Mientras la carne se disparó, los lácteos y panificados mostraron correcciones más alineadas o incluso por debajo de la inflación general. La leche fresca entera, por ejemplo, aumentó un 11% interanual, y el pan francés subió un 32%, acompañando el ritmo del índice general. Sin embargo, otros productos de almacén como el café molido (+54%) y el aceite de girasol (+52%) sí marcaron diferencias notables por encima del promedio.
Un 2025 con dos velocidades
El dato de diciembre, que arrojó una inflación mensual del 2,6% en Santa Fe, estuvo traccionado principalmente por el rubro Alimentos y bebidas, que subió un 3,8%. Si bien el acumulado anual del 33% representa un alivio macroeconómico frente a los tres dígitos del pasado reciente, la sensación térmica en la calle es distinta. La suba desproporcionada de los alimentos frescos explica por qué, a pesar de la baja estadística de la inflación, llenar la heladera siguió siendo la principal preocupación de los hogares santafesinos al cerrar el año.

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