El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, cerró su segundo año de mandato con un mensaje de fuerte impacto político y social: la promesa de que Rosario dejará atrás su pasado de violencia para transformarse en la ciudad más segura del país. En un balance de gestión marcado por la baja de los índices de criminalidad y la autonomía económica frente a los recortes de la Nación, el mandatario ratificó su plan de seguridad y adelantó que el proyecto de "Unidos" buscará la continuidad en 2027.
Un cambio de paradigma en la seguridad local
A pesar de que 2025 cerró como el segundo año con menos crímenes en lo que va del siglo, Pullaro mantiene la cautela y evita el triunfalismo. El gobernador sostiene que las organizaciones criminales están "contenidas, pero no exterminadas", y que la pacificación de Rosario es un proceso que recién atraviesa su primera etapa.
"Pretendemos y vamos a lograr que Rosario sea la ciudad más segura de la República Argentina, pero eso lleva tiempo", afirmó el mandatario provincial. Según su visión, la clave del éxito reside en el control estricto de las cárceles para evitar que el delito se coordine desde el encierro: "Para recuperar la paz había que poner orden en la cárcel y que repercuta en el orden de la calle". El plan oficial contempla para los próximos años la finalización de nuevas estaciones policiales y la expansión de los sistemas de monitoreo de última generación.
Autonomía frente a los recortes de Nación
Uno de los puntos más críticos del balance fue la relación con la administración central. Pullaro destacó la capacidad de Santa Fe para ejecutar obra pública —como la reciente reapertura del aeropuerto de Rosario— utilizando exclusivamente recursos provinciales tras el retiro del financiamiento nacional.
"Demostramos que administrando de modo eficiente se puede. En otras provincias se sorprenden por cómo Santa Fe ejecuta tanto en obra pública", señaló el gobernador. El mandatario fue tajante al diferenciar su modelo de gestión del que propone el Gobierno Nacional, asegurando que mientras el Estado central recorta fondos en salud, educación y transporte, su gestión prioriza la inversión como motor de desarrollo. "Ellos entienden que la obra pública es corrupción y nosotros que es igualdad, desarrollo y empleo", sentenció.
Reformas institucionales y el futuro político
El cierre del año también estuvo marcado por la renovación de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe y el ordenamiento del sistema educativo. Pullaro destacó que, por primera vez en más de una década, se logró un ciclo lectivo sin paros, algo que atribuye a una pérdida de poder de los gremios y a una nueva cultura del esfuerzo docente.
Con la mirada puesta en el futuro, el gobernador confía en que la coalición oficialista mantendrá el control de la ciudad y la provincia. "Vamos a retener Rosario. Lo que le vamos a proponer es un modelo de gestión de provincia y de ciudad que tire para el mismo lado", vaticinó, dejando abierta la puerta a la continuidad de su proyecto de poder más allá de 2027.


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