La contaminación natural con arsénico en el agua, un problema geológico que afecta a vastas regiones de Argentina, se consolidó como un desafío sanitario urgente que expone a millones de personas a riesgos de salud. Ante la preocupación, la población busca medidas domésticas efectivas para contrarrestar la presencia de este metaloide tóxico.
El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) expuso un escenario que obliga a la acción: millones de personas tienen contacto directo con concentraciones superiores a las recomendadas, especialmente quienes dependen de pozos y perforaciones sin control sostenido.
Zonas Críticas y el Riesgo Silencioso
El arsénico se libera de forma natural de la estructura geológica de la llanura Chacopampeana, un territorio que abarca extensas áreas de Buenos Aires, Córdoba, el sur de Santa Fe y La Pampa. El Mapa de Arsénico del ITBA reveló que el 70% del territorio bonaerense presenta niveles superiores a los límites.
El organismo advirtió que unos cuatro millones de argentinos viven potencialmente expuestos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció un límite seguro de 10 partes por billón (ppb), pero recuerda que el consumo crónico multiplica el riesgo de desarrollar enfermedades graves, como alteraciones cutáneas y diferentes tipos de cáncer.
🔬 Filtros: Cuáles Sirven y Cuáles No
Existe una confusión masiva respecto a las soluciones domésticas. El toxicólogo Francisco Dadic (MN 125795) y Jorge Stripeikis, del ITBA, coincidieron en que los filtros tradicionales que usan carbón activado, si bien eliminan cloro y olores, no son eficientes para retener arsénico ni otros metales pesados.
Para el arsénico, se requiere un "procesamiento especial que realice la decantación de los metales pesados". Las tecnologías más efectivas para uso en el hogar son dos:
Ósmosis Inversa: Es el método más potente, alcanzando reducciones cercanas al 99,9% de los contaminantes. Utiliza una membrana con poros minúsculos que solo permiten el paso de moléculas de agua, reteniendo sólidos disueltos.
Resina Selectiva de Óxido de Hierro: Esta opción es más difundida y funciona como una "esponja" con alta afinidad química por el arsénico. Ofrece una remoción eficiente y una instalación más sencilla que la ósmosis inversa.
Advertencias Según Concentración y Soluciones Futuras
Los expertos del ITBA indicaron que, si bien la OMS fija el límite en 10 ppb, no hay evidencia significativa de efectos adversos entre 10 y 50 ppb, aunque requieren vigilancia. Sin embargo, si las mediciones superan los 50 ppb, la recomendación es terminante: "No consumir para ingesta directa y cocción de alimentos. Reemplazar por otra fuente de agua segura".
En paralelo a las soluciones comerciales, científicos del CONICET desarrollan un método low cost que utiliza carbón vegetal tratado químicamente para reducir más del 50% de arsénico y nitratos. Este avance, basado en la reutilización de biomasa (cáscaras de semillas o ramas), busca ofrecer alternativas económicas y sustentables para las comunidades más vulnerables.


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