
Villarruel se diferenció de Milei en Tucumán y pidió defender la industria nacional
La vicepresidenta tomó distancia del discurso del mandatario durante la vigilia del 9 de Julio, reclamó la generación de empleo y abrió la puerta a una candidatura en 2027.
La interna en la cúspide del Poder Ejecutivo sumó un capítulo de máxima tensión en Tucumán. Durante la tradicional vigilia por el Día de la Independencia frente a la Casa Histórica, la vicepresidenta Victoria Villarruel profundizó su distanciamiento político y operativo del presidente Javier Milei al reclamar un cambio de rumbo económico centrado en la protección del sector productivo.
El quiebre logístico y político quedó expuesto desde las primeras horas de la jornada patria. Villarruel arribó a la capital tucumana en un vuelo comercial de línea, completamente separada de la comitiva oficial que acompañó al jefe de Estado en el avión presidencial. Fuentes oficiales confirmaron que durante toda la ceremonia los mandatarios no se saludaron ni mantuvieron diálogo alguno, consolidando la frialdad que arrastran desde sus últimos cruces públicos.
Al término del acto central, la vicepresidenta sorprendió con declaraciones que impactan en el corazón del programa de desregulación y apertura económica que promueve el Palacio de Hacienda. La funcionaria instó a abandonar la pasividad estatal ante la crisis fabril que afecta a diversos conglomerados urbanos y reclamó un compromiso explícito con el entramado privado local, marcando una frontera conceptual con el dogma libertario de la administración central.
Críticas a la gestión y reclamos por el empleo industrial
La titular del Senado utilizó la conmemoración de la fecha patria para trazar un diagnóstico complejo sobre la realidad socioeconómica de la Argentina. Frente a las consultas periodísticas, Villarruel enfatizó que la prioridad del sector político debe enfocarse en detener el deterioro del sector manufacturero y en la reactivación del mercado laboral formal a nivel federal.
"Tenemos que generar trabajo en todo el país y no dejar que las industrias mueran en nuestra nación, porque de ellas viven millones de argentinos", sentenció la vicepresidenta en una clara alusión a los índices de capacidad instalada y desempleo que afectan a las provincias. El planteo coincidió con una columna de opinión publicada de forma simultánea en la prensa tucumana, donde alertó sobre el riesgo de subordinar el diseño de las leyes locales a las agendas e intereses de corporaciones extranjeras.
Asimismo, Villarruel relativizó el alcance del mensaje que Javier Milei brindó por cadena nacional ante los gobernadores aliados convocados por el mandatario provincial, Osvaldo Jaldo. Al ser consultada sobre las palabras del jefe de Estado, la vicepresidenta minimizó el contenido institucional del pronunciamiento y consideró que se trató exclusivamente de "un discurso político" enfocado en defender un balance sectorial de los primeros dos años y medio de gestión, en lugar de priorizar la unidad nacional.
El factor 2027 y la interna en La Libertad Avanza
El posicionamiento de la vicepresidenta no solo tuvo un anclaje de revisión económica, sino que incluyó proyecciones directas sobre el escenario electoral de mediano plazo. Por primera vez en el transcurso del mandato, la presidenta de la Cámara alta evitó clausurar las especulaciones en torno a una eventual postulación presidencial propia para el turno electoral de 2027, un movimiento que los armadores de la Casa Rosada leen como un desafío abierto a la conducción de la mesa chica libertaria.
"Me gustaría ser la persona que sirva a los argentinos con decencia, con honestidad y con profundo patriotismo", deslizó Villarruel al evaluar sus aspiraciones políticas de cara al recambio general de autoridades. Si bien aclaró que en la coyuntura inmediata su única meta radica en cumplir con el deber constitucional asignado en el Senado, sus palabras dinamitaron la tregua interna que los sectores parlamentarios intentaban tejer para asegurar la gobernabilidad legislativa.
La frialdad entre los integrantes de la fórmula gubernamental se tradujo en gestos corporales explícitos durante la entonación del Himno Nacional. Al igual que en celebraciones previas, Villarruel optó por ubicarse de espaldas a los funcionarios del Gabinete para dirigir su mirada de forma fija hacia la bandera nacional. Ante la prensa, la funcionaria justificó su postura argumentando razones de estricto protocolo institucional: "Miro siempre a la bandera en sesión. Miro a la bandera", concluyó para dar por terminadas las consultas.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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