Los homicidios en Santa Fe cayeron a su nivel más bajo en los últimos doce años

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Los homicidios en Santa Fe cayeron a su nivel más bajo en los últimos doce años

El Ministerio de Seguridad provincial reportó 79 víctimas en el primer semestre, consolidando una fuerte reducción de la violencia en el territorio santafesino.

El primer semestre de 2026 cerró con una marca histórica para la seguridad pública en la provincia de Santa Fe. De acuerdo con el último informe del Observatorio de Seguridad provincial, entre enero y junio se registraron 79 homicidios en todo el territorio, la cifra más baja para un período similar desde 2014. El dato confirma una tendencia a la baja en los índices de criminalidad letal, impulsada por el fuerte retroceso de los crímenes en los grandes conglomerados urbanos.

El departamento Rosario, históricamente el epicentro de los conflictos territoriales en la provincia, contabilizó 47 de las víctimas fatales, mientras que el departamento La Capital sumó 18 casos. La distribución del resto de los hechos delictivos letales afectó a solo seis de los 17 departamentos restantes: San Lorenzo registró 4 muertes; General López, 3; General Obligado, 2; y los distritos de 9 de Julio, San Cristóbal y Constitución reportaron un caso cada uno.

El retroceso de la violencia representa un alivio para la gestión gubernamental en materia de control territorial, tras años de récords estadísticos que ubicaron a la región con tasas de criminalidad muy superiores a la media nacional. Los analistas del área criminal consideran que las nuevas dinámicas operativas de las fuerzas de seguridad y el desmantelamiento de las segundas líneas de las organizaciones narco criminales modificaron el escenario urbano de las principales ciudades santafesinas.

El uso de armas de fuego y la reducción de ataques con armas blancas

A pesar de la caída global en el número de casos, el informe técnico enciende una luz de alarma respecto de la persistencia de los métodos utilizados por los agresores. Siete de cada diez homicidios perpetrados en la provincia de Santa Fe se cometieron utilizando armas de fuego. Esta proporción del 70% se mantiene estable en el departamento Rosario, pero experimenta un alza significativa en la ciudad de Santa Fe y sus alrededores, donde la preponderancia del uso de pistolas y revólveres alcanza su punto más alto desde que se inició la serie estadística en 2014.

En contraste, el uso de armas blancas para cometer asesinatos experimentó una retracción pronunciada en el territorio provincial durante los primeros seis meses de este año. Los peritos judiciales contabilizaron ocho decesos provocados por elementos punzocortantes, lo que representa una disminución del 38,1% en comparación con los registros del primer semestre del año anterior. Por su parte, la categoría que engloba a otros medios mecánicos o asfixia se mantuvo estable con cinco hechos, igualando la cifra detectada en el mismo lapso de 2025.

El predominio de las armas de fuego se asocia directamente con la facilidad de acceso al mercado ilegal de municiones y armamento que aún persiste en los circuitos periféricos. Los investigadores judiciales destacan que, si bien las balaceras organizadas por bandas criminales han mermado en su frecuencia diaria, los conflictos interpersonales y vecinales que antes se dirimían a golpes o con armas blancas ahora escalan con mayor facilidad hacia el uso de pistolas de calibres medianos y pesados.

Espacio público y violencia delictiva en los grandes centros urbanos

El desglose geográfico del Observatorio de Seguridad permite determinar el entorno ambiental donde se ejecutan los ataques. El 55,7% de las muertes bajo estudio ocurrieron en la vía pública santafesina. Al evaluar el departamento Rosario de forma individual, el comportamiento del indicador muestra un panorama similar al promedio de la provincia, situándose en un 57,4% de hechos cometidos en calles, avenidas o pasajes barriales.

La situación se vuelve considerablemente más aguda al analizar el comportamiento delictivo en el departamento La Capital. En la ciudad de Santa Fe y sus distritos vecinos, el porcentaje de homicidios ejecutados en la vía pública se dispara hasta alcanzar el 72,2% del total de las muertes registradas en el semestre. Los equipos técnicos adjudican este fenómeno a la persistencia de disputas de baja intensidad por el control de pasillos y esquinas en barrios vulnerables de la capital provincial.

El análisis de las motivaciones detrás de los hechos delictivos letales indica que el 48,1% de los asesinatos ocurridos en la provincia sucedieron en contextos de violencia delictiva o disputas de economías ilegales. Al segmentar esta variable por grandes conglomerados, se observa que Rosario absorbe la mayor concentración de este fenómeno con el 61,7% de sus casos vinculados a tramas criminales organizadas, mientras que en el departamento La Capital ese porcentaje desciende al 38,9% de los registros analizados.

Mandatos y la persistencia de los ataques ejecutados por sicarios

Un elemento central que diferencia la violencia de la región sur de la provincia respecto de otros distritos nacionales es la persistencia de la figura del sicariato. De acuerdo con los datos oficiales procesados por la justicia penal y las agencias de investigación, en dos de cada diez muertes ocurridas en el territorio santafesino se detectó de manera fehaciente la presencia de un mandato, precio o pacto previo para la ejecución del homicidio.

Esta modalidad, estrechamente ligada a las directivas emanadas desde los penales federales y provinciales por líderes de segundas líneas de bandas organizadas, conserva un peso superior dentro del departamento Rosario. En esta jurisdicción, la tercerización de la violencia a cambio de dinero o prebendas logísticas sigue operando como un mecanismo de resolución de deudas internas, cobro de protección a comercios y disputas por el control de puntos fijos de venta de estupefacientes al menudeo.

Frente a esta realidad, el informe de los especialistas subraya que este primer semestre representa el período con menor acumulación de homicidios asociados a organizaciones criminales complejas de los últimos cinco años. El dato sugiere que, aunque las estructuras criminales retienen capacidad logística para encargar ejecuciones puntuales, han perdido la capacidad de fuego sistemática que les permitía disputar el control del espacio público cuadra por cuadra frente a la saturación de las fuerzas de seguridad estatales.

El impacto de los femicidios y las asimetrías de género

El análisis de las víctimas según su género revela una marcada asimetría que se mantiene constante en los registros históricos del delito complejo. El 81% de las personas asesinadas en la provincia de Santa Fe durante los primeros seis meses de 2026 fueron varones, concentrados principalmente en los rangos etarios que van de los 18 a los 35 años. Por su parte, las víctimas catalogadas como mujeres o identidades feminizadas representaron el 19% restante de los expedientes bajo investigación penal.

A pesar de la baja general de los homicidios en el departamento Rosario, la proporción de víctimas femeninas experimentó un incremento relativo en comparación con los valores consolidados en el año 2025. Los peritos de la Oficina de Gestión Judicial señalaron que este indicador se ubica actualmente entre los más elevados de la serie temporal que se inició en 2014, lo que motivó la apertura de líneas de análisis específicas para determinar las causas de este cambio en la matriz de las víctimas.

El componente de la violencia de género extrema se refleja en las estadísticas paralelas elaboradas por organizaciones de la sociedad civil. Entre el 1º de enero y el 29 de junio de este año, el Observatorio Mumalá contabilizó un total de 26 femicidios dentro de los límites de la provincia de Santa Fe. Esta cifra posiciona a la jurisdicción santafesina como el segundo distrito con mayor cantidad de crímenes de odio de matriz de género a nivel nacional, por detrás de la provincia de Buenos Aires.

Los expedientes tramitados por las unidades fiscales especializadas en violencia contra la mujer demuestran que, a diferencia de los homicidios asociados a la delincuencia común o el narcotráfico, la gran mayoría de estos crímenes no ocurren en la vía pública ni involucran armas de fuego de grueso calibre. Por el contrario, los hechos de violencia extrema contra las mujeres se concentran de manera casi exclusiva dentro de los domicilios particulares y son perpetrados por parejas, exparejas o integrantes del círculo íntimo de las víctimas.



De acuerdo con información difundida por: La Capital

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