
La facturación real del sector pyme retrocedió un 16% en abril. Los empresarios advierten sobre el riesgo de desmantelamiento de ramas enteras y exigen que Arca frene los embargos.
La recesión económica continúa golpeando con severidad al entramado productivo de la región del Gran Rosario. El último informe sociopolítico y económico presentado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) de Rosario reveló un escenario crítico para las fábricas locales, cuya facturación real registró una contracción del 16% durante el mes de abril. Con este resultado, el sector encadena un ciclo de 44 meses de contracción sistemática en sus niveles de ingresos reales, una tendencia negativa que comenzó a estructurarse mucho antes del cambio de signo político en el Gobierno nacional pero que se agudizó de forma drástica en el último bienio.
De acuerdo con el relevamiento estadístico de la entidad fabril, el nivel de actividad de la industria metalúrgica rosarina se posiciona actualmente un 40,4% por debajo de los registros de finales de 2023. Si la comparación se realiza respecto al pico histórico de producción más reciente, alcanzado en septiembre de 2022, la retracción global del sector escala al 52,1%. Esta parálisis generalizada motivó una dura advertencia por parte de las autoridades de la cámara empresarial, quienes calificaron la situación actual de las pequeñas y medianas empresas como un cuadro de extrema gravedad institucional y operativa.
El Gran Rosario posee una fisonomía productiva particular, dado que en la región se asienta el 95% de las 82 ramas que integran la nomenclatura de la actividad metalmecánica a nivel nacional. La caída de los indicadores afecta de manera homogénea a subsectores clave como la fabricación de línea blanca, autopartes, fundición y maquinaria agrícola. Todos estos segmentos enfrentan una combinación de factores contractivos que incluye el derrumbe del consumo interno, la apertura de las importaciones, el atraso del tipo de cambio oficial frente a la evolución de los costos internos y los sucesivos incrementos en las tarifas del suministro eléctrico y el gas mayorista.
El reclamo empresarial ante Arca y el impacto en el empleo registrado
La prolongación de la crisis modificó el orden de las prioridades y urgencias en las mesas de negociación de los industriales. En la actualidad, el principal foco de preocupación de las pymes metalúrgicas radica en la presión fiscal ejercida por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca), el organismo que reemplazó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Los empresarios denunciaron un fuerte activismo del ente recaudador en materia de intimaciones, ejecuciones judiciales judiciales fiscales y embargos preventivos sobre cuentas bancarias operativas por deudas impositivas corrientes.
Frente a este panorama, las autoridades de la AIM, en sintonía con la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), formalizaron un pedido ante el Gobierno nacional para implementar de manera urgente planes excepcionales de refinanciación de deudas y moratorias fiscales. La crítica del sector apunta a las asimetrías del esquema tributario vigente, al que señalan por beneficiar a los grandes proyectos concentrados a través de herramientas normativas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), mientras penaliza financieramente a las estructuras fabriles de menor escala que sostienen el empleo territorial.
La caída de las ventas generó asimismo una paradoja contable que afecta la liquidez de las firmas. Al contraerse la facturación de forma abrupta, las empresas acumularon saldos técnicos a favor en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que no pueden absorber en el mercado interno. Esta acumulación representa un elevado costo financiero en un contexto de inflación persistente, por lo que la dirigencia sectorial insiste en la necesidad de habilitar una cuenta única tributaria que les permita utilizar esos créditos fiscales inmovilizados para cancelar otras obligaciones aduaneras, previsionales o de cargas sociales de sus planteles de trabajadores.
La crisis tiene su correlato directo en el mercado laboral de la región. Estadísticas elaboradas por el Ministerio de Capital Humano de la Nación consignan que el empleo asalariado registrado en el rubro metalmecánico disminuyó un 7,8% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Esta contracción significó la pérdida neta de 18,5 mil puestos de trabajo formales en todo el territorio de la República Argentina. Dada la densidad industrial del polo fabril santafesino, los analistas estiman que la región del Gran Rosario absorbió el 10% de ese impacto adverso, lo que representa la destrucción de casi dos mil empleos industriales calificados en el área metropolitana local.
Ruptura en la cadena de pagos y operaciones comerciales a pérdida
El desgaste acumulado por el sector industrial se traslada al normal desenvolvimiento de las transacciones comerciales institucionales. El informe de la AIM reflejó que el índice de morosidad superior a los 90 días en el cumplimiento de los contratos comerciales alcanzó un máximo histórico del 12% dentro del circuito corporativo local. Si bien los directivos aclaran que existe voluntad mutua entre clientes y proveedores para evitar una cesación de pagos generalizada, reconocen que la cadena de valor se encuentra en una situación de extrema fragilidad, con plazos de cobranza efectiva que ya promedian los 120 días desde la entrega de la mercadería.
Los datos de recaudación local confirman la magnitud del retroceso económico. La facturación nominal del sector sujeta al Derecho de Registro e Inspección (Drei) del municipio de Rosario se ubicó en los 93.800 millones de pesos durante abril. Dicha cifra representa una variación nominal positiva de apenas el 11,2% en comparación con el mismo mes del año anterior. Al contrastar este comportamiento con la inflación interanual acumulada a esa fecha, que se posicionó en el 32,6%, se evidencia que los ingresos reales de las metalúrgicas locales continuaron retrocediendo marcadamente por debajo de las variables de precios de la economía general.
La urgencia por sostener las plantas en funcionamiento y cubrir los costos fijos de las estructuras operativas forzó a muchas pequeñas y medianas empresas a implementar estrategias de supervivencia que erosionan su propia sustentabilidad financiera a mediano plazo. En los últimos meses, ante el freno de la demanda tradicional, diversas fundiciones y talleres de mecanizado intentaron reconvertirse temporalmente como proveedores de los sectores de la minería y de la extracción de petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta, resignando rentabilidad y aceptando contratos cuyos valores finales se ubican por debajo de los costos de reposición de los insumos básicos y las materias primas como el acero y el aluminio.
Esta dinámica de adaptación generó fenómenos de canibalización comercial dentro de la propia matriz pyme. Los empresarios advierten sobre conductas defensivas que incluyen la depresión forzada de precios para captar los escasos contratos disponibles en el mercado, la competencia directa con sus propios clientes tradicionales mediante la búsqueda de nuevos nichos de comercialización minorista, y el abandono paulatino de los procesos de fabricación local para volcarse hacia la importación de componentes terminados del exterior, una decisión que atenta contra el valor agregado interno y debilita la sustentabilidad de los talleres de fundición de metales.
Comportamiento sectorial y la excepción de la obra pública provincial
El desagregado estadístico del reporte técnico de la entidad empresaria arrojó que el 77% de las subramas que integran la actividad metalúrgica local registraron incrementos nominales de facturación sustancialmente inferiores al Índice de Precios al Consumidor (IPC). En el acumulado del primer cuatrimestre del año en curso, los ingresos nominales totales de la muestra analizada subieron un 14,4%, quedando rezagados frente a la evolución general de los costos y salarios del sector manufacturero nacional.
La única rama de actividad que logró mostrar una evolución de ingresos superior a la curva de la inflación fue la de fabricación de productos metálicos para uso estructural, que anotó un incremento del 37% en su facturación nominal. Desde la AIM vinculan este comportamiento excepcional a factores puntuales de la demanda generada por el plan de infraestructura del Gobierno de la provincia de Santa Fe, focalizado en la construcción, ampliación y reforma de complejos carcelarios y comisarías en el sur provincial, lo que traccionó la compra de aberturas de seguridad, rejas y celdas modulares de acero.
Por el contrario, el resto de los rubros industriales con fuerte arraigo en el Gran Rosario mostraron caídas reales severas en sus niveles de facturación comparada. El sector de fundición de metales lideró el retroceso con una baja real del 20,8%, seguido de cerca por la fabricación de aparatos de uso doméstico y línea blanca con un descenso del 19,8%. Los productos de metal y servicios de trabajo de metales registraron una contracción del 19,6%, mientras que la producción de equipo eléctrico y transformadores completó el cuadro con una disminución del 19,2% real en el mismo período evaluado.
El impacto estructural del actual ciclo recesivo se refleja con nitidez al evaluar la evolución demográfica de las empresas santafesinas. En un grupo seleccionado de 15 ramas metalúrgicas de la provincia de Santa Fe, el universo total de empleadores asegurados y la cantidad de trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos del trabajo registraron mermas del 5,2% y del 6,4% respectivamente entre finales de 2023 y el primer trimestre del año. Las perspectivas para el segundo semestre del año se mantienen bajo reserva, supeditadas a una eventual reactivación del crédito productivo y a la flexibilización de la política macroeconómica oficial.
Testimonios del sector industrial de Rosario
La presentación de los indicadores contables estuvo acompañada por reflexiones de los principales miembros de la comisión directiva de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, quienes expusieron los detalles cotidianos de la administración de las fábricas en el actual contexto de recesión. Las declaraciones de los dirigentes coincidieron en la necesidad de un cambio de enfoque en las políticas de promoción industrial y asistencia financiera para evitar el cierre definitivo de establecimientos fabriles de larga trayectoria institucional en la región.
El presidente de la entidad metalúrgica, Rafael Catalano, fue el encargado de abrir la presentación del informe y de resumir el diagnóstico colectivo de las empresas representadas ante las autoridades provinciales y nacionales:
"Estamos en terapia intensiva. Estamos solicitando planes urgentes de refinanciación porque hoy la industria metalúrgica está asfixiada, se hace muy difícil cumplir con todo el esquema impositivo. Defendemos cada empleo y cada fábrica, pero también luchamos de forma activa para que no desaparezcan sectores enteros de nuestra producción local."
Por su parte, el tesorero de la institución fabril rosarina, Germán Medina, aportó una lectura técnica complementaria sobre los determinantes económicos que explican el rezago de las planillas de facturación frente al incremento general de los costos de la energía y las materias primas:
"Los productores de bienes transables, como la industria manufacturera, estamos bancando de manera directa la pelea contra la inflación, porque mientras todos los otros precios de la economía crecen, los del sector están cada vez más ajustados por la caída de la demanda. A veces, para seguir en actividad y no suspender personal, aceptás precios de venta a los que después no se puede reponer el material en los depósitos."
De acuerdo con información difundida por: La Capital

📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.