
La novena jornada del debate oral por la desaparición del menor en Corrientes se centra en los testimonios clave del entorno íntimo y los familiares de los principales acusados.
El Tribunal Oral Federal de Corrientes retomó este miércoles las audiencias en el marco del juicio penal por la desaparición de Loan Danilo Peña, el niño de cinco años del que se desconoce su paradero desde el 13 de junio de 2024. La novena jornada del debate se focaliza en una ronda de declaraciones testimoniales de alta carga receptiva para la causa, citando a declarar al padre del imputado Antonio Benítez y a dos tías directas del menor, quienes estuvieron presentes en los momentos previos y posteriores a la última vez que el niño fue visto en el paraje Algarrobal.
La comparecencia de estos testigos resulta fundamental para la fiscalía federal y las querellas unificadas, debido a que busca reconstruir con precisión milimétrica la línea de tiempo y las contradicciones detectadas durante la etapa de instrucción preparatoria. El tribunal busca determinar si existió un plan coordinado de ocultamiento y captación del menor, analizando los movimientos realizados en las inmediaciones de la casa de la abuela paterna de Loan, Catalina Peña, donde se desarrolló el almuerzo familiar previo a la desaparición.
Los jueces que integran el tribunal oral dispusieron un estricto operativo de seguridad en los accesos al edificio judicial, ante la persistente movilización de organizaciones sociales y vecinos que exigen el esclarecimiento del caso. Las audiencias de esta semana se consideran determinantes para el futuro procesal de los siete detenidos, en una etapa del juicio donde las declaraciones cruzadas entre los propios familiares comenzaron a resquebrajar los pactos de silencio que caracterizaron los primeros meses de la investigación.
Las contradicciones del entorno de Antonio Benítez en el paraje Algarrobal
El primer testimonio de la jornada correspondió al padre de Antonio Benítez, uno de los principales imputados y tío político de Loan por estar casado con Laudelina Peña. La declaración del progenitor del acusado fue requerida por las partes para evaluar las actividades económicas del imputado, sus deudas financieras y el uso de telefonía celular en las horas críticas posteriores a la desaparición del menor en el monte correntino, un aspecto que los peritajes tecnológicos no han logrado saldar de manera definitiva.
"Los movimientos en el campo no eran los habituales para un día de semana y se registraron llamadas telefónicas a horarios poco comunes", explicaron fuentes judiciales con acceso al expediente respecto a los indicios que intentan corroborar los fiscales. Las preguntas de la querella se orientaron a determinar si Benítez contaba con apoyo logístico externo o si existían antecedentes de vinculaciones con redes de traslado de personas en la zona fronteriza de la provincia.
La situación procesal de Antonio Benítez se encuentra seriamente comprometida debido a que fue uno de los adultos que acompañó a Loan y a los otros menores hacia el naranjal, el sitio donde presuntamente se perdió el rastro del niño. Los investigadores judiciales analizan si el testimonio de su propio padre aporta datos sobre las contradicciones en el relato del imputado, quien afirmó haber regresado a la vivienda a buscar una bolsa de arpillera mientras el menor ya se encontraba desaparecido.
Las tías de Loan aportan detalles sobre las horas posteriores a la desaparición
El tribunal oral también escuchó las declaraciones testimoniales de dos tías de Loan Peña, cuyas intervenciones se concentraron en reconstruir el clima interno de la familia tras registrarse la alerta por la pérdida del niño. Las testigos detallaron la cadena de llamados internos y las demoras iniciales en dar aviso a las autoridades policiales de la localidad de 9 de Julio, un factor que los investigadores consideran que facilitó la alteración de la escena del hecho y la pérdida de pruebas biológicas clave.
Las preguntas de los defensores de los acusados se enfocaron en los vínculos históricos entre los integrantes de la familia y las recurrentes disputas por parcelas de tierra pertenecientes a la abuela Catalina, hipótesis que fue evaluada al inicio de la causa como un posible móvil para el amedrentamiento o la sustracción del menor. Los testimonios de las tías buscaron desmarcar a las ramas familiares periféricas de las decisiones operativas tomadas por Laudelina Peña y el comisario Walter Maciel, ambos procesados por encubrimiento y desvío de la investigación.
La declaración de las familiares permitió además profundizar en el análisis del comportamiento de la pareja integrada por la exfuncionaria municipal Victoria Caillava y el excapitán de la Armada Carlos Pérez. Ambas tías ratificaron que los imputados participaron del almuerzo con normalidad y que se retiraron del predio rural argumentando que debían ver un partido de fútbol, una coartada que quedó desestimada tras comprobarse el hallazgo de rastros olorosos de Loan en los vehículos de la pareja mediante peritajes de canes.
El impacto de los peritajes de telefonía y la espera del veredicto
A dos años del inicio de la causa penal, la reconstrucción del caso Loan Peña continúa sumando elementos técnicos que complementan los testimonios orales desarrollados en el juzgado federal. La acumulación de registros de antenas de telefonía celular determinó que la actividad de transmisión de datos en la zona rural de 9 de Julio se incrementó de manera anómala entre las 14:00 y las 18:00 del día de la desaparición, contradiciendo las declaraciones iniciales de varios de los participantes del almuerzo que afirmaron no tener señal operativa.
El juicio actual representa la culminación de un proceso que alteró de forma estructural las normativas de búsqueda de menores a nivel nacional, forzando la revisión de las alertas sanitarias de frontera y los protocolos de intervención de las fuerzas federales en el interior del país. La fiscalía prevé que la ronda de testigos del entorno familiar concluya a finales de este mes, momento en el cual se dará paso a la declaración de los peritos científicos y los especialistas en geolocalización que intervinieron en los rastrillajes del paraje Algarrobal.
La resolución de este tribunal es seguida con atención por los ministerios de seguridad provinciales, debido a las derivaciones institucionales que implicó el procesamiento del personal policial implicado en el desvío de las actas de rastrillaje iniciales. La familia directa de Loan, representada por sus padres María Noguera y José Peña, asiste a las audiencias con la expectativa de que el veredicto final no solo determine las penas de prisión efectiva para los responsables materiales, sino que aporte datos certeros que conduzcan a la localización definitiva del niño tras más de veinticuatro meses de incertidumbre social.
De acuerdo con información difundida por: C5N

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