
Ante la escalada de confrontaciones internas y los recientes cruces con Axel Kicillof, La Corriente Nacional de la Militancia exigió una reorganización urgente del peronismo. El espacio advirtió que la fragmentación opositora es funcional al gobierno nacional para avanzar con la eliminación de las PASO.
La reconfiguración del mapa político argentino encuentra al Partido Justicialista atravesando una de sus crisis de representatividad más severas de los últimos años. En medio de las fricciones públicas que involucran a la cúpula dirigencial de la provincia de Buenos Aires y al gobernador Axel Kicillof, la mesa nacional de La Corriente Nacional de la Militancia emitió un fuerte pronunciamiento institucional. El espacio político, referenciado en la figura del exjefe de Gabinete Agustín Rossi y del actual titular del bloque de diputados de Unión por la Patria, Germán Martínez, delineó una hoja de ruta donde la cohesión interna aparece como la única herramienta de supervivencia de cara al próximo calendario electoral.
El documento, surgido tras un cónclave de la mesa chica de la agrupación santafesina, no elude el diagnóstico de la coyuntura y lanza una advertencia directa hacia los distintos sectores territoriales en pugna. "La unidad del peronismo es imprescindible. Si bien no garantiza la victoria, sabemos que la división consagra la derrota", sintetiza el texto. Esta declaración expone la preocupación del justicialismo tradicional ante la posibilidad de que las disputas de liderazgo terminen por dinamitar la capacidad de la oposición para articular un frente competitivo y sostener el volumen legislativo en el Congreso de la Nación.
El impacto de la interna bonaerense y los cruces con Axel Kicillof
El pronunciamiento de los dirigentes santafesinos no se da en un vacío temporal. Se produce apenas horas después de que el gobernador bonaerense encabezara un masivo encuentro en la ciudad de La Plata bajo el paraguas de su agrupación, el Movimiento Derecho al Futuro. Durante esa jornada de deliberación, Kicillof adoptó una postura cautelosa pero firme respecto a su proyección política, dejando la puerta abierta para competir en una eventual contienda interna partidaria, aunque se ocupó de aclarar ante la militancia que la recesión económica exige cautela y que "no es momento de candidaturas" formales.
Sin embargo, el clima de convivencia en el principal bastión electoral del país dista de ser pacífico. La figura del mandatario provincial ha sido blanco de severos cuestionamientos cruzados en las últimas semanas, evidenciando una fractura en la coalición oficialista provincial. Por un lado, debió asimilar las declaraciones mediáticas de fuerte voltaje por parte de Sergio Berni, exministro de Seguridad, quien expuso diferencias de criterio sobre la conducción y el armado territorial. A esta situación se sumaron los reclamos estructurales exteriorizados por Mario Ishii, un histórico intendente del conurbano que criticó la falta de agilidad en la gestión provincial para asistir a los distritos periféricos.
El punto de máxima tensión en el ecosistema peronista se materializó con la reaparición pública de Máximo Kirchner. Durante un acto convocado en las instalaciones de Parque Lezama, el líder de La Cámpora y presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires emitió una serie de discursos cargados de chicanas y mensajes elípticos destinados al entorno de gestión de Kicillof. Esta escalada dialéctica entre el aparato partidario y la gobernación es el principal factor de riesgo que motivó la intervención de Rossi y Martínez, quienes observan con alarma el desgaste de la principal figura con poder territorial real que logró retener la oposición.
La defensa de las PASO frente a la estrategia electoral libertaria
Más allá del necesario ordenamiento interno, el documento de La Corriente Nacional de la Militancia pone el foco en el terreno legislativo y en el inminente debate por el rediseño de las reglas del juego que impulsa la administración central. La agrupación ratificó su defensa irrestricta de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como mecanismo ordenador de la participación política, e interpretó la ofensiva del gobierno para derogarlas como una maniobra de ingeniería diseñada con el único fin de perpetuar la fragmentación opositora.
El análisis estratégico que realizan las autoridades del espacio parte de una lectura sobre los límites de sustentación del oficialismo. Según establece el documento difundido, el presidente Javier Milei es consciente de que en un escenario polarizado de segunda vuelta electoral, las posibilidades de retener el poder se reducen drásticamente ante la aglutinación mecánica del voto de rechazo. Por consiguiente, la hipótesis peronista sostiene que el objetivo del gobierno es asegurar un triunfo en primera vuelta, un escenario que matemáticamente requiere que ninguna de las fuerzas de la oposición logre perforar el techo del treinta por ciento de los sufragios.
Frente a esta amenaza institucional, La Corriente Nacional de la Militancia lanzó un llamado a la acción dirigido a la totalidad del arco peronista con representación parlamentaria y territorial. La exigencia principal radica en unificar posturas en los recintos para bloquear cualquier intento de reforma de la ley electoral que suprima las primarias. "El pueblo argentino no nos perdonará que no hayamos hecho todo lo posible para terminar con el experimento libertario en la Argentina", subraya el texto, elevando el costo político para aquellos dirigentes y legisladores que evalúen negociar un acompañamiento a los proyectos de la Casa Rosada.
El respaldo a Cristina Kirchner y el desafío de la reorganización
El posicionamiento integral de la agrupación no dejó fuera de su análisis de coyuntura la situación de la expresidenta de la Nación. En un pasaje dedicado exclusivamente a su figura política y judicial, el documento ratifica el absoluto encolumnamiento del espacio detrás de Cristina Kirchner. La declaración fue tajante al sentenciar que la exmandataria "es inocente y debe estar libre", reafirmando de este modo la vigencia de su centralidad simbólica e histórica dentro de la estructura del movimiento peronista, aun frente a la atomización de los liderazgos emergentes.
Para las filas que conducen los referentes santafesinos, el justicialismo se encuentra en una encrucijada que demanda una revisión profunda de sus métodos de resolución de conflictos. Durante la exposición de conclusiones, la mesa nacional delineó los pilares innegociables sobre los cuales debe edificarse la etapa venidera. El primero de ellos exige un ejercicio de pragmatismo por parte de todas las vertientes para deponer aspiraciones sectoriales en pos de una construcción robusta.
El segundo pilar se enfoca directamente en la renovación de las propuestas. El espacio advierte que no bastará con la simple aglutinación de sellos partidarios, sino que el movimiento debe recuperar su identidad histórica mostrando "generosidad para construir la unidad, convicción para implementar un programa transgresor y coraje para gobernar". El mensaje final de Rossi y Martínez funciona como una radiografía de la etapa actual: sin cohesión en los grandes distritos y sin reglas claras para dirimir el liderazgo, la reestructuración del partido se vuelve inviable y el camino hacia la recuperación del gobierno nacional queda seriamente comprometido.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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