
La coalición gobernante en Santa Fe comienza a mostrar sus primeras fisuras estratégicas ante la intención de Juan Pablo Poletti de buscar un segundo mandato en la capital provincial, con un espectro de dirigentes propios que se posicionan para disputar el liderazgo en las próximas primarias.
El escenario político y las ambiciones en la capital provincial
La gestión de Juan Pablo Poletti al frente de la Municipalidad de Santa Fe se encuentra en un momento de definiciones tempranas. Si bien el intendente ha consolidado un perfil basado en la gestión técnica y la cercanía con el gobernador Maximiliano Pullaro, puertas adentro de Unidos para Cambiar Santa Fe ha comenzado a circular una nómina de nombres que no ven con buenos ojos una reelección automática. Esta situación anticipa una posible interna de alta intensidad, que promete reconfigurar el mapa de poder local y tensionar la convivencia de las diversas fuerzas que integran el frente oficialista.
El despliegue de estas figuras no responde a una ruptura intempestiva, sino a un movimiento táctico de sectores que consideran que el proyecto de ciudad requiere de matices distintos a los que ofrece el actual jefe comunal. La inquietud principal de estos dirigentes radica en la necesidad de ampliar la base de representación y proyectar una agenda que logre diferenciarse de la matriz más conservadora o puramente técnica que caracteriza a la gestión vigente, buscando capitalizar sectores del electorado que aún se mantienen expectantes ante la oferta política del oficialismo.
Nombres propios y el tablero de las internas en Unidos
Dentro del abanico de posibilidades, aparecen perfiles con anclaje territorial sólido y trayectoria legislativa que han comenzado a realizar gestos de diferenciación. Entre ellos, figuras vinculadas tanto al radicalismo orgánico como a sectores del socialismo y de otros partidos integrantes de la coalición que buscan reivindicar su protagonismo. El malestar radica, en gran medida, en la percepción de que la estructura de Unidos se ha vuelto demasiado rígida, priorizando una "gestión de oficina" por sobre la construcción política que, entienden, es indispensable para mantener el fervor electoral.
"La política no puede ser solo administración de servicios básicos; necesitamos recuperar el debate sobre el futuro de la capital con una visión integral que involucre a los actores sociales", confió a este medio un dirigente de peso que integra las filas de Unidos pero que evita respaldar públicamente la continuidad de Poletti. Esta postura resume el sentir de un grupo de trabajo que ha comenzado a articular recorridas por los barrios y mesas de discusión programática, sin esperar el visto bueno de la intendencia, lo cual es interpretado como un desafío tácito a la jefatura municipal.
La mirada de la gestión y el equilibrio del gobierno provincial
El impacto de estas posibles candidaturas alternativas no es menor para el gobernador Maximiliano Pullaro. El mandatario provincial ha intentado, hasta el momento, mantener un equilibrio diplomático, evitando posicionarse de manera tajante en las internas municipales para preservar la cohesión de Unidos. Sin embargo, la insistencia de dirigentes de peso en cuestionar la reelección de Poletti pone en jaque esta estrategia. Si el frente llega a la contienda electoral con una disputa abierta, el costo político podría ser elevado, especialmente si los candidatos opositores logran canalizar el descontento de algunos sectores de la ciudadanía santafesina.
Para Poletti, el desafío es doble. Por un lado, debe demostrar que su gestión es capaz de resolver los problemas de infraestructura y seguridad que aquejan a la capital; por otro, debe convencer a sus aliados de que su candidatura es la única opción viable para retener la intendencia. El intendente ha optado, por ahora, por una estrategia de bajo perfil, concentrándose en la ejecución de obras y evitando responder a los dardos políticos que surgen desde las filas propias, una táctica que muchos analistas consideran arriesgada ante el avance de las figuras que ya están en carrera.
Antecedentes y la dinámica del electorado santafesino
La capital santafesina tiene un historial de elecciones altamente competitivas donde el voto independiente suele definir los resultados. La aparición de figuras que desafían al oficialismo no es un hecho nuevo, pero en esta oportunidad ocurre en un contexto de cambio de época en la política provincial. Los electores se muestran menos propensos a respetar las directrices de los aparatos partidarios, priorizando la capacidad de gestión frente a los problemas cotidianos, como la inseguridad y el estado de las calles, temas que se han convertido en la principal materia de examen para cualquier aspirante a la intendencia.
En este marco, los nombres que hoy aparecen en las sombras están diseñados para atraer a ese electorado volátil. La estrategia apunta a presentar propuestas que hablen de una ciudad más integrada y con una mayor participación ciudadana, dos conceptos que el actual gobierno municipal ha tenido dificultades para implementar de manera efectiva. Mientras tanto, las encuestas internas que manejan los distintos sectores arrojan resultados de paridad, lo que alimenta la esperanza de los desafiantes y genera incertidumbre sobre si Poletti podrá consolidar su proyecto de reelección sin una primaria que desgaste sus chances frente a la oposición.
El impacto de la gestión en la toma de decisiones
Las próximas semanas serán cruciales para observar la evolución de este movimiento. Si el intendente logra avanzar con obras de impacto visible antes de fin de año, es probable que la presión de los precandidatos alternativos disminuya significativamente. De lo contrario, la búsqueda de nombres que no descartan competir se convertirá en una realidad inevitable. El desgaste natural de cualquier gestión es un factor que sus competidores saben aprovechar, y en Santa Fe, la política municipal nunca ha sido sencilla para quienes buscan un segundo mandato consecutivo sin antes haber sorteado una validación interna.
La resolución de este conflicto interno tendrá una influencia directa en el ordenamiento del resto del frente Unidos. La disputa por la intendencia arrastra consigo la conformación de listas de concejales y la definición de las prioridades para el presupuesto municipal 2027. La falta de consenso no solo afecta al nombre del candidato, sino que paraliza la agenda legislativa local. Es por ello que tanto el Palacio Municipal como la Casa de Gobierno observan con preocupación el avance de este proceso, conscientes de que lo que se juega no es solo un nombre, sino el modelo de ciudad que se pretende proyectar hacia el final de la década.
De acuerdo con información difundida por: LETRA P

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