
La continuidad de Adorni pende de un hilo: crecen las versiones de una salida inminente
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra en el momento más crítico de su gestión ante el avance de las causas judiciales por enriquecimiento ilícito y la presión de aliados políticos que exigen su remoción.
La permanencia de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete atraviesa sus horas más inciertas. Tras una semana de alta tensión política, en los pasillos de la Casa Rosada y en los bloques aliados del Congreso predomina el consenso de que su ciclo al frente de los ministros está agotado. La combinación de una investigación judicial que no cede y un costo político que comienza a erosionar la gestión del presidente Javier Milei, ha precipitado las especulaciones sobre un alejamiento que, según fuentes oficiales, podría concretarse este mismo domingo.
La situación del funcionario se tornó insostenible tras la revelación de nuevas inconsistencias en su declaración patrimonial y el avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que instruye el fiscal Gerardo Pollicita. A pesar de que el Presidente ratificó en varias oportunidades su confianza personal en la honestidad de Adorni, la realidad del día a día legislativo impone otra lógica. La oposición parlamentaria, decidida a avanzar con una interpelación formal, mantiene en vilo al Gobierno, que teme que una exposición en el Congreso termine de desgastar la figura del ministro coordinador.
Un aislamiento creciente en el corazón del poder
Lo que hasta hace semanas era una defensa cerrada por parte de los dos pilares del entorno presidencial —la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor Santiago Caputo—, hoy se ha transformado en un cauteloso silencio. Sectores cercanos a ambos despachos coinciden en que sostener a Adorni en el cargo genera "complejidades políticas evitables" y que su figura ya no aporta el blindaje comunicacional de los primeros meses.
El oficialismo logró, con dificultades, evitar que el Congreso forzara la interpelación durante la última semana, pero la tregua tiene fecha de vencimiento. El próximo martes y miércoles están previstas instancias en las comisiones de Diputados y del Senado que podrían exponer nuevamente al funcionario. "Lo van a masacrar si sigue", admitió una fuente con despacho en Balcarce 50, subrayando la urgencia que existe en el ala política por cerrar el frente abierto antes de que la presión judicial escale a instancias de indagatoria.
La danza de nombres para una sucesión estratégica
Ante la inminencia de una vacante, ya circulan diversos nombres para sucederlo, configurando una "danza de candidatos" que refleja la puja interna por el control del gabinete. Entre los perfiles que ganaron terreno figuran el actual canciller Pablo Quirno, el ministro del Interior, Diego Santilli, la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el presidente de YPF, Horacio Marín.
La opción de un perfil con mayor peso político territorial, como el de Santilli, se interpreta como un gesto hacia los aliados dialoguistas, un sector que ha sido el primero en pedir su cabeza. El propio Mauricio Macri, en un acto reciente en Mar del Plata, fue tajante al exigir la salida del funcionario: "Nadie es más importante que el cambio", disparó el expresidente, dejando claro que el PRO no está dispuesto a continuar con este nivel de fricción legislativa.
La investigación judicial, el factor que no perdona
El epicentro de la crisis sigue siendo la investigación por enriquecimiento ilícito.
Mientras el Gobierno evalúa cómo realizar el recambio —si mediante un posteo en redes sociales, el método predilecto de la administración, o una salida negociada—, el propio Adorni se ha visto forzado a delegar parte de sus funciones. El reciente traspaso de la portavocía presidencial a Adrián Ravier es un síntoma claro de que su rol en la comunicación oficial ya no es el que supo ser. La pregunta en los pasillos gubernamentales ya no es si se irá, sino cómo hará el presidente Milei para procesar la salida de uno de sus colaboradores más cercanos sin que ello signifique una derrota política frente a sus adversarios.
Todo dependerá de la decisión final del Presidente, quien se espera termine de definir el futuro de su ministro este fin de semana, tras su regreso de la gira oficial por España. En un Gobierno que ha hecho de la austeridad y la transparencia sus banderas, la continuidad de un funcionario con la lupa judicial sobre su patrimonio parece haberse vuelto un lujo que la gestión de La Libertad Avanza ya no está dispuesta a pagar.
De acuerdo con información difundida por: La Capital

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