La emblemática firma avícola Granja Tres Arroyos (GTA) suspendió por tiempo indeterminado sus operaciones en la planta "La China", ubicada en Concepción del Uruguay, dejando en una situación de incertidumbre laboral a aproximadamente 950 trabajadores y profundizando la crisis operativa que atraviesa la mayor empresa del sector en el país.
Un cierre intempestivo y el argumento de la empresa
El conflicto alcanzó su punto crítico la mañana del martes, cuando los operarios, al intentar ingresar a sus puestos, se encontraron con los accesos bloqueados por medidas de seguridad y un cartel oficial del directorio que anunciaba el cierre indefinido. La compañía argumentó que la decisión es una consecuencia directa de la imposibilidad de sostener una producción normal frente a lo que calificaron como "medidas sindicales inflexibles y desproporcionadas".
Según el comunicado oficial de Granja Tres Arroyos, en los últimos meses se registró un nivel de ausentismo elevado, paros recurrentes y situaciones de trabajo a desgano que desarticularon la cadena productiva. La empresa sostuvo, además, que se produjeron bloqueos y "actitudes violentas" por parte de sectores sindicales hacia trabajadores que intentaban retomar sus tareas, lo que forzó a la dirección a suspender las actividades para garantizar la integridad de las instalaciones y el personal.
La realidad de los trabajadores y la deuda salarial
La noticia cayó como un baldazo de agua fría sobre los empleados, quienes se congregaron de inmediato en las inmediaciones de la planta para exigir una resolución. La situación financiera de los trabajadores venía siendo, de por sí, delicada: de acuerdo con información recabada, la compañía adeuda el 70% de la segunda quincena de abril y la totalidad de la primera quincena de mayo.
Antes del cierre total, la empresa ya había intentado implementar un esquema de contención laboral mediante el cual se trabajaban cuatro días a la semana, con el lunes como jornada no laborable abonada al 65% del salario. Este mecanismo buscaba evitar despidos masivos frente a la caída estrepitosa del volumen de faena, que pasó de unos 700.000 pollos diarios a apenas 200.000 en el último tiempo.
Contexto: el deterioro de un gigante del sector
La crisis de Granja Tres Arroyos no es un fenómeno aislado, sino la culminación de un proceso de deterioro operativo iniciado hace años. La empresa, liderada por Joaquín de Grazia, ha venido realizando recortes significativos, incluyendo la desvinculación de unos 400 empleados bajo diversas modalidades y el cierre de otras instalaciones en la región, como la planta de Becar a finales del año pasado.
El trasfondo de esta situación incluye la pérdida de mercados estratégicos, como el chino, que representó un impacto económico cercano a los 160 millones de dólares para el sector. A esto se suma un escenario de deuda financiera importante, con registros que dan cuenta de cheques rechazados por un valor superior a los 29.000 millones de pesos, evidenciando las dificultades extremas de flujo de caja que enfrenta el grupo.
Antecedentes y la búsqueda de una salida
El conflicto en la planta "La China" ya había tenido un pico de tensión a comienzos de año, cuando se registró la paralización más prolongada desde el año 2001, extendiéndose por más de diez días. En aquella ocasión, la mediación del gobierno provincial de Entre Ríos, con el gobernador Rogelio Frigerio a la cabeza, fue fundamental para destrabar el conflicto. Sin embargo, hoy el panorama aparece mucho más complejo: la falta de liquidez, la caída en los niveles de exportación y la fricción constante con los gremios de la carne y la alimentación han llevado a la compañía a un callejón sin salida aparente, mientras las 950 familias involucradas aguardan una definición sobre su futuro laboral inmediato.


📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.
📝 ¡Gracias por tu lectura!
Tu feedback no solo mejora el contenido, sino que también inspira a otros lectores.