
El líder de La Cámpora inicia una gira de dos días por la provincia que incluye reuniones con jefes comunales y un acto masivo en el cordón industrial. Busca recuperar terreno en un territorio clave tras el repliegue de figuras locales.
Máximo Kirchner, diputado nacional y referente central de La Cámpora, arriba este viernes a la provincia de Santa Fe en lo que representa su primera incursión territorial de peso en el interior del país este año. El hijo de la ex presidenta Cristina Kirchner desplegará una agenda que combina la rosca política puertas adentro con la demostración de fuerza militante, en un intento por revitalizar una estructura que sufrió el desgaste de las últimas derrotas electorales y el avance de nuevas vertientes opositoras.
La visita se produce en un clima de alta tensión política nacional y funciona como un termómetro para medir la capacidad de convocatoria del kirchnerismo duro en el distrito santafesino. Aunque desde su entorno evitan hablar de candidaturas prematuras, el despliegue logístico y la elección de los escenarios sugieren que el objetivo es sentar las bases de un armado propio para las elecciones de 2027, diferenciándose tanto de la gestión nacional de Javier Milei como de los sectores más moderados del peronismo tradicional.
El recorrido: del sur comunal al corazón agroexportador
La gira comenzará en la localidad de María Teresa, en el departamento General López. Allí, Kirchner mantendrá un encuentro reservado con el presidente comunal Gonzalo Goyechea. La elección de este destino no es azarosa: María Teresa es considerado un bastión del kirchnerismo en una zona tradicionalmente asociada a los intereses del sector agropecuario, y Goyechea ha logrado sostenerse como un interlocutor confiable para la dirigencia nacional en el sur santafesino.
Tras este encuentro de carácter institucional y político, el foco se trasladará al Gran Rosario. El punto culminante será un acto masivo en la ciudad de Puerto General San Martín. El simbolismo del lugar es estratégico: se trata de una de las terminales portuarias más importantes del mundo y el núcleo del polo agroindustrial del país. Allí, se espera que el líder de La Cámpora brinde un discurso centrado en la situación económica, con duras críticas al ajuste fiscal y a la política de desregulación del Gobierno nacional.
La reconstrucción del "músculo" camporista
Uno de los propósitos subyacentes de este desembarco es reorganizar las filas internas. Tras la pérdida de visibilidad de ex referentes como Marcos Cleri, la conducción de La Cámpora en Santa Fe busca nuevas caras que logren amalgamar el descontento social. En esta travesía, Kirchner estará flanqueado por las diputadas nacionales Florencia Carignano y Alejandrina Borgatta, quienes hoy representan el ala más orgánica del kirchnerismo en la provincia.
"La intención es demostrar que el proyecto nacional tiene representación en Santa Fe y que no vamos a ceder la calle ni la discusión política", deslizaron desde la organización del evento.
La presencia de Carignano es particularmente relevante. La ex directora de Migraciones ha ganado protagonismo en la Cámara de Diputados y se perfila como una de las voces encargadas de confrontar el modelo de seguridad y obra pública que hoy ejecutan tanto la Nación como la administración provincial de Maximiliano Pullaro.
Desafíos y contexto regional
La "minigira" ocurre en un momento donde el peronismo santafesino atraviesa un proceso de introspección y fragmentación. Con el kirchnerismo intentando recuperar su núcleo duro, otros sectores del justicialismo también han comenzado a moverse, como los intendentes que ven en Sergio Massa una figura de recambio o quienes apuestan a la renovación generacional por fuera de las estructuras tradicionales.
Para Máximo Kirchner, Santa Fe representa un desafío doble. Por un lado, debe lograr que su mensaje penetre en un electorado que ha sido mayoritariamente esquivo a las propuestas del Instituto Patria en los últimos años. Por otro, necesita consolidar la unidad interna de un espacio que, si bien mantiene una base militante sólida, requiere de nuevos acuerdos territoriales para ser competitivo en el próximo turno electoral.
El cierre en Puerto General San Martín será, en última instancia, un mensaje hacia el interior del PJ: el kirchnerismo está dispuesto a dar la batalla por la conducción de la oposición, utilizando su capacidad de movilización y su línea directa con la conducción nacional de Cristina Kirchner como principales activos políticos.

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