
Médicos de la ciudad alertan sobre una tendencia creciente de padres que se niegan a este procedimiento preventivo, clave para evitar hemorragias graves en neonatos.
La medicina neonatal en Rosario enfrenta un desafío inesperado en las salas de parto. Profesionales del sector advierten sobre un aumento en la cantidad de familias que, al momento del nacimiento, rechazan la aplicación de la vitamina K a sus hijos. Este procedimiento, que se realiza de forma rutinaria y obligatoria en todo el mundo desde hace décadas, tiene como objetivo evitar la enfermedad hemorrágica del recién nacido, una afección que puede derivar en cuadros clínicos críticos o incluso en la muerte.
La problemática no es aislada y se enmarca en un fenómeno de desconfianza hacia las intervenciones médicas estandarizadas. Según especialistas locales, esta resistencia se concentra principalmente en instituciones del sector privado y está estrechamente ligada a los movimientos que cuestionan la eficacia y seguridad de las vacunas. Ante la negativa de los progenitores, algunos centros de salud se han visto obligados a recurrir a instancias judiciales para garantizar el derecho a la salud del menor.
Un déficit natural de riesgo vital
Todos los seres humanos nacen con niveles de vitamina K significativamente más bajos que los de un adulto, alcanzando apenas el 50% de los valores normales. Esta carencia biológica responde a que el nutriente no atraviesa la placenta durante la gestación en cantidades suficientes, el intestino del neonato carece de la microbiota necesaria para sintetizarla y la leche materna no aporta la dosis requerida para compensar el déficit inicial.
El doctor Raúl Spicher, jefe de Neonatología del Hospital Italiano de Rosario, explica que la aplicación intramuscular inmediata es la única garantía de protección. "Esta vitamina es fundamental para la coagulación. Al nacer, los bebés están desprotegidos y la dosis extra impide sangrados internos que pueden ser fatales", precisó el especialista. Según datos médicos, en los casos donde se produce una hemorragia por carencia de este nutriente, la tasa de morbilidad supera el 40%.
La enfermedad hemorrágica se manifiesta en tres etapas posibles: la precoz (en las primeras horas de vida), la clásica (entre el segundo y séptimo día) y la tardía, que puede aparecer meses después. Esta última es considerada la más riesgosa, ya que suele presentarse como una hemorragia intracraneal con consecuencias neurológicas irreversibles.
El impacto de los movimientos antivacunas
Los neonatólogos identifican un punto de quiebre tras la pandemia de COVID-19, momento en el cual los discursos escépticos sobre la ciencia médica ganaron terreno en ciertos sectores sociales. Aunque las consultas prenatales incluyen información detallada sobre los procedimientos de rutina, los médicos se encuentran con padres que llegan con argumentos carentes de sustento científico.
"Últimamente nos encontramos con negativas que no tienen sustento; vienen con un libreto previo que no se sabe de dónde lo sacan", señaló Spicher. El médico recordó que entre las décadas de 1990 y 2000 circuló una versión falsa que vinculaba a la vitamina K con la leucemia, una teoría que fue descartada de forma categórica por múltiples estudios internacionales. Sin embargo, los prejuicios actuales parecen ser más resistentes a la evidencia.
Esta postura no afecta únicamente a la vitamina K. El "rechazo en bloque" suele incluir también la profilaxis de la conjuntivitis (gotas oculares) y la vacuna contra la Hepatitis B, conformando el paquete básico de cuidados preventivos que se aplican en las primeras horas de vida para evitar enfermedades de transmisión vertical o infecciones severas.
Intervención judicial y protocolos sanitarios
Ante la negativa persistente de los padres, las instituciones médicas de Rosario activan protocolos de protección al menor. Dado que la aplicación de estas medidas preventivas está respaldada por leyes de salud pública y sociedades científicas, los centros de salud pueden actuar de oficio o elevar la demanda al Ministerio de Salud y a la Justicia.
El objetivo de estas acciones legales es resguardar el interés superior del niño por sobre la voluntad de los progenitores cuando esta pone en riesgo la integridad física del recién nacido. En Estados Unidos, por ejemplo, se registran anualmente cerca de 400 casos de niños con secuelas graves por no recibir la dosis de vitamina K, un espejo en el que los médicos locales no quieren verse reflejados.
La comunidad médica local insiste en que estas intervenciones son seguras, efectivas y han salvado millones de vidas en los últimos 60 años. La preocupación radica en que una práctica que hasta hace poco era incuestionable, hoy deba ser defendida en tribunales debido a la desinformación. "Todos los padres quieren un hijo sano, por eso no se entiende que se nieguen a procedimientos que ayudan justamente a mantener su salud", concluyó el jefe de Neonatología del Hospital Italiano.

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