El Juzgado Civil y Comercial número 6 de Rosario decretó la quiebra de Bioceres S.A., marcando un punto de inflexión para una de las compañías emblema de la biotecnología agropecuaria argentina. La resolución, firmada por el juez Fernando Mecoli, implica el desplazamiento inmediato del control de sus bienes, los cuales pasarán a ser administrados bajo supervisión judicial mientras se auditan los movimientos financieros de la firma.
Un desenlace marcado por la crisis financiera
La decisión judicial se sustenta en el crítico estado de insolvencia de la empresa, cuyo pasivo reportado asciende a cifras que oscilan entre los 110 y 158 millones de dólares. Tras haber entrado en default a mediados de 2025 por incumplimientos en sus pagarés bursátiles, la compañía no logró articular un plan de salvataje que convenciera a sus acreedores, quienes rechazaron las propuestas de pago por carecer de garantías sólidas.
La quiebra busca ahora "cristalizar el patrimonio" de la compañía, es decir, proteger los activos frente a las ejecuciones individuales de los distintos acreedores. Este proceso permitirá que la sindicatura designada realice un escrutinio exhaustivo sobre la compleja ingeniería societaria y financiera que caracterizó los últimos años de gestión de la firma en la región.
La interna accionaria que aceleró el colapso
Detrás del desplome financiero subyace una intensa batalla de poder entre los sectores que componen la empresa. El conflicto enfrenta al histórico CEO Federico Trucco contra el empresario uruguayo Juan Sartori, quien ingresó al grupo a través del holding Moolec y se convirtió en uno de los accionistas con mayor influencia.
La disputa escaló en los últimos meses, derivando en denuncias cruzadas sobre desmanejos administrativos y la responsabilidad en la crisis. Mientras un sector atribuye el descalabro a una gestión ineficiente y a una "concentración absoluta de poder", otras voces sostienen que la estrategia de los nuevos socios buscó el vaciamiento de activos, una versión que será objeto de investigación en el fuero penal.
El impacto en el ecosistema biotecnológico local
Bioceres S.A. fue fundada en 2001 por productores agropecuarios con el objetivo de convertir el conocimiento científico en valor comercial para el agro. Su éxito inicial, consolidado con desarrollos como el trigo y la soja con tecnología HB4, la convirtió en un referente regional y un modelo a seguir para las startups biotecnológicas que buscaban acceder al mercado de capitales.
El impacto de este desenlace judicial trasciende las paredes de la empresa. La caída del grupo generó incertidumbre sobre el futuro de diversos fideicomisos y proyectos de financiamiento destinados a promover la innovación en Santa Fe. A partir de ahora, la resolución del caso dependerá del resultado de la pulseada societaria y de la gestión de la sindicatura para intentar rescatar el valor operativo que aún pueda quedar en la estructura.


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