El transporte público de Rosario atraviesa una etapa de transformación profunda. Con el objetivo de modernizar la flota y reducir los costos operativos, la Municipalidad avanza en conversaciones con las empresas concesionarias para implementar una migración progresiva hacia colectivos impulsados por Gas Natural Comprimido (GNC). Esta iniciativa se plantea no solo como una medida económica, sino como una apuesta a largo plazo por la sostenibilidad y la reducción de la huella de carbono en la ciudad.
Un cambio de paradigma en la movilidad urbana
La incorporación de buses a gas natural busca reemplazar gradualmente las unidades convencionales a gasoil. El intendente Pablo Javkin ha señalado que la reconversión del sistema es una alternativa clave para mitigar el impacto de los precios de los combustibles tradicionales. La tecnología de GNC, que ya ha sido probada en diversas ciudades del país con buenos resultados, promete una mejora directa en la ecuación de costos del sistema.
El funcionamiento de estos vehículos requiere una infraestructura específica. A diferencia de los motores diésel tradicionales, los buses a GNC almacenan el combustible en cilindros de alta resistencia, generalmente ubicados en el techo de la unidad, lo que permite una combustión más limpia y silenciosa. La experiencia acumulada hasta el momento indica que, además de la eficiencia económica, el usuario percibe una mejora sustancial en la calidad del viaje debido a la menor vibración y al bajo nivel sonoro del motor.
Balance de las pruebas piloto y próximos pasos
A finales de 2024, la ciudad llevó adelante una prueba piloto en las líneas 134 y 135 con un bus de tecnología exclusiva a gas, diseñado originalmente para este combustible y no una adaptación. Los resultados arrojaron datos alentadores: un menor consumo operativo, una reducción significativa en las emisiones de gases contaminantes (CO2 y NOX) y un funcionamiento mucho más silencioso, alineándose con las normativas ambientales Euro VI.
El desafío actual para el municipio reside en la escalabilidad del proyecto. Si bien la renovación de la flota es una constante —con la incorporación de más de 150 unidades 0km en el último año, muchas de ellas con tecnología Euro V y accesibilidad universal—, la adopción masiva de GNC requeriría una planificación detallada de la infraestructura de carga. La gestión local continúa analizando esta transición como una pieza fundamental para lograr un transporte público más eficiente, limpio y sostenible para los rosarinos.


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