La Universidad Nacional de Rosario (UNR) comenzó a debatir un ambicioso proyecto de ordenanza que busca saldar una deuda histórica con una parte mayoritaria de su comunidad. Se trata de la creación de un "Estatuto para Estudiantes Trabajadores y con Personas a Cargo", una iniciativa que pretende flexibilizar las condiciones de cursada y evaluación para garantizar que la necesidad de ingresos no derive en el abandono de los estudios.
Un marco legal ante la realidad económica
La propuesta surge en un contexto donde el perfil del estudiante universitario cambió drásticamente. Según datos que fundamentan el proyecto, una gran proporción de los alumnos debe alternar libros con jornadas laborales, lo que muchas veces los deja fuera del sistema por la rigidez de las asistencias. El objetivo central es que la universidad reconozca estas situaciones de manera institucional y no quede sujeta a la voluntad individual de cada docente.
"Es fundamental que la Universidad Nacional de Rosario adapte sus normas a la realidad de quienes la habitan; hoy estudiar y trabajar es una necesidad para miles", explicaron los impulsores de la medida. El texto busca unificar criterios en todas las facultades para evitar las disparidades que existen actualmente entre las distintas unidades académicas.
Los puntos clave: flexibilidad y prioridad
El corazón del proyecto radica en tres ejes fundamentales: la asistencia, las evaluaciones y la organización del tiempo. De aprobarse, los estudiantes que acrediten su condición laboral o de cuidadores —ya sea de hijos menores o familiares enfermos— tendrán derecho a un régimen de faltas más elástico, permitiéndoles mantener la regularidad a pesar de las obligaciones externas.
Asimismo, la iniciativa contempla la posibilidad de reprogramar exámenes parciales y finales si estos coinciden con horarios de trabajo o responsabilidades de cuidado debidamente certificadas. Además, se propone otorgar prioridad a estos estudiantes en la elección de franjas horarias y comisiones de cursado, permitiéndoles armar una agenda académica compatible con su sustento económico.
El camino hacia la aprobación
El proyecto ya ingresó al Consejo Superior de la UNR y deberá ser analizado por las comisiones correspondientes antes de su votación definitiva. Desde el ámbito estudiantil consideran que este paso es vital para combatir la deserción, especialmente en los primeros años de las carreras, donde la carga horaria suele ser más intensa y menos adaptable a los empleos de media jornada o informales.
De convertirse en ordenanza, la UNR se sumaría a otras universidades nacionales que ya implementaron regímenes similares. La medida no solo beneficia a quienes poseen empleos en blanco, sino que también contempla mecanismos para trabajadores informales y cuentapropistas, reconociendo la complejidad del mercado laboral actual para los jóvenes-adultos argentinos.


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