El bar Berlín de Rosario no será demolido: el municipio confirmó su protección patrimonial

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Tras el reciente anuncio del cierre de La Parrillita de Don Alberto, la preocupación se apoderó de los habitués del Pasaje Simeoni ante las versiones que ponían en duda el futuro del emblemático bar Berlín. Sin embargo, la Municipalidad de Rosario despejó las dudas al confirmar que, a diferencia de otros locales de la zona, el edificio cuenta con protección patrimonial y no existe ningún proyecto de demolición presentado.

Un escudo contra la topadora

Desde la Secretaría de Planeamiento municipal fueron contundentes: "Al día de hoy no hay trámite de viabilidad patrimonial ni aviso de obra". El inmueble, ubicado en Pasaje Simeoni 1128, está catalogado con protección directa parcial de grado 2.1. Esto implica que el edificio posee valores arquitectónicos que deben preservarse obligatoriamente, como su fachada, haciendo que la demolición sea una opción jurídicamente inviable.

Esta normativa es de vieja data y se mantuvo firme frente a los cambios regulatorios discutidos el año pasado en el Concejo Municipal. Si bien los actuales propietarios o futuros interesados podrían realizar reformas, ampliaciones o remodelaciones, cualquier intervención está sujeta a estrictos controles municipales. La última modificación registrada en el edificio fue en 2022 y cualquier cambio futuro, por pequeño que sea, requiere autorización previa.

El legado de un ícono cultural rosarino

La alarma encendida por los vecinos tiene una explicación profunda: el bar Berlín no es solo un local gastronómico, sino un pilar de la historia cultural de la ciudad. Inaugurado en los años 90 con un nombre inspirado en la caída del muro alemán, el espacio se convirtió en un crisol donde convivieron géneros y generaciones. "No reconocíamos fronteras a la hora de activar el escenario", recordaba su dueño, Luis María "Lulo" Corradín.

Por sus instalaciones desfilaron figuras de la talla de Pappo, Bersuit Vergarabat, Los Piojos, Las Pelotas y Alejandro Dolina, entre muchos otros. El subsuelo fue escuela de teatro, cine y vidriera de la bohemia rosarina, consolidándose como un espacio de resistencia artística que el Concejo Municipal reconoció formalmente años atrás.

Un pasaje en transformación constante

La inquietud actual se explica por el contexto del Pasaje Simeoni, que atraviesa un proceso de cambios profundos. La partida de La Parrillita de Don Alberto, que bajará sus persianas el 1° de marzo ante la imposibilidad de competir con los valores inmobiliarios del mercado, se suma a la demolición del antiguo Jekyll & Hyde en 2021. Ese antecedente, que permitió la construcción de una torre de departamentos, dejó una huella de sensibilidad en los vecinos.

Colectivos como "Basta de Demoliciones" recuerdan que esta zona es heredera de una rica historia comercial que se remonta al antiguo Mercado Norte, inaugurado en 1876. Aunque el entorno urbano de la cortada empedrada se ha transformado drásticamente en las últimas décadas, el bar Berlín se mantiene, por ahora, como uno de los pocos testigos protegidos de una época dorada que los rosarinos buscan preservar ante el avance de los desarrollos inmobiliarios.

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